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jueves, 27 de febrero de 2014

HISTORIA BEATLE [VII]: Por las azoteas

Una de las historias más geniales por la simplicidad. Una de las historias más originales por lo transgresora de las convenciones. Una de las muestras más claras de que la creación puede aflorar de lo más cotidiano y convertirlo en lo más singular. Un hecho que se volvió paradigmático y un hito en la historia de los conciertos. Cuando The Beatles subieron a la azotea de Apple en Saville Road dieron por tierra con los mitos, se salieron de sus ropas de ídolos y fueron ellos volviendo a jugar como lo hacían en The Cavern o en Hamburgo, esperando que algo extraordinario sucediera. La excesiva deferencia con que los trataron les resultó decepcionante, pero a cambio, pudieron dejar uno de los testimonios más espontáneos de la gravitación que tenían.

3 Saville Road, zona céntrica de Londres, el epicentro
Ese 30 de enero de 1969 no es una fecha más en el calendario Beatle. Constituye una milestone en su carrera [aunque ya fuera sobre el final] y una puerta que se abrió hacia el futuro, mostrando cómo lo que está arraigado puede aflorar y manifestarse en cualquier momento o circunstancia.

El segundo día de enero de 1969 comienza a desarrollarse un proyecto en el que habían estado de acuerdo los cuatro Beatles. Sabido es que en su estructura de decisión, bastaba que uno se opusiera para vetar una idea. En consecuencia, para hacer algo, debían hacerlo por unanimidad. Este proyecto consistía en la filmación de una película para TV, acerca de la banda, en la que se filmaban también los ensayos para un nuevo álbum. El proyecto llevaba por nombre Get Back y como había unos estudios de cine, Twickenham, que ya estaban alquilados para el rodaje de la película The Magic Christian, en la que intervendría Ringo y el tal proyecto no empezaba hasta febrero, decidieron aprovechar los días de enero en que el estudio estaría disponible. Fue una decisión que aparejó complicaciones: nunca se adaptaron a esos estudios, máxime para hacer filmaciones de tono más intimista, la banda por dentro, el proceso de creación, la gestación de un álbum.

Al mismo tiempo, por insistencia de Paul, discutieron la posibilidad de presentarse nuevamente en vivo, cosa que no hacían desde 1966. La idea era que esa actuación se incluyera en el programa de TV. Allí comenzó la danza de ideas, desde más convencionales como hacerlo en The Roundhouse [antiguo galpón de motores, símbolo de la Revolución Industrial, devenido en los albores de la psicodelia en escenario para conciertos, que sin embargo, para los tiempos que se disponían estaba inaccesible] o más extravagantes como hacerlo en un teatro romano en Túnez, al amanecer, con público de todas las razas y culturas, o hacerlo desde un barco en el Mediterráneo, etc.[1]

El período de grabaciones en Twickenham, lugar frío e inhóspito en el pleno invierno londinense, estuvo plagado también de rispideces, tensión creciente y crisis varias, en medio de discusiones y agresiones.

Un altercado entre John y George motivó que éste se fuera de las grabaciones y virtualmente de la banda. De cualquier modo, el 15 de enero volvió a los ensayos, pero aceptó quedarse si se desechaba la idea del concierto en directo. Estaba dispuesto a que los grabaran ensayando el álbum, pero definitivamente debían abandonar Twickenham.

El traslado de estudio se realizó el día 20 de enero. Se fueron para Saville Road, la sede de Apple, donde se suponía que iban a tener pronto un estudio de grabación para 72 pistas. Nada más lejano a la realidad. El encargado de esa tarea, un personaje que había sido acercado a Apple por John Lennon, era Alexis Mardas, conocido como Magic Alex, un supuesto genio de la electrónica que había encandilado a Lennon con ciertos artilugios, pero que de estudios no sabía nada. Nada estaba hecho del estudio de 72 pistas y lo que estaba hecho estaba mal. Así que The Beatles apelaron a la ayuda de George Martin para que los sacara del apuro. Martin hizo trasladar en préstamo equipos desde EMI a Apple. Así, en condiciones bastante provisorias, la banda continúa con las grabaciones del disco y de las tomas de los ensayos.

George Harrison contribuyó a que el clima de relación mejorara invitando a participar de las sesiones tocando teclados a Billy Preston, amigo personal y músico del circuito.

A fines de enero, la idea de un concierto en directo se cancela definitivamente. A cambio, Michael Lindsay - Hogg, director de las filmaciones, propuso que se hiciera una presentación sorpresiva en la azotea de Apple. En principio, la idea contó con la aprobación de Paul y John y con la negativa de George y Ringo. Sin embargo, los primeros terminaron convenciendo a los segundos.

El 30 de enero, entonces, la banda salió a los techos y desataría una conmoción [pero muy a la inglesa] que ha quedado inmortalizada en lo mejor que tiene el film Let It Be.


En la azotea, todo pronto

Según George Harrison, resultó un pequeño experimento social, a la vez que les permitía hacer algo que nunca habían hecho, ni ellos ni nadie. La experiencia tenía el atractivo de que algo nuevo sucediera para una banda que se hastiaba de sí misma.


Con las cámaras del rodaje en la azotea ...

Mientras los músicos estaban en la azotea al mediodía de ese frío día invernal y las cámaras de Michael Lindsay-Hogg los filmaban, en el improvisado estudio en que habían hecho las otras pistas de Let It Be, George Martin y Glyn Johns como ingeniero, junto al operador de cintas Alan Parsons, procesaban la grabación en dos máquinas de ocho canales.

"Ese fue uno de los más grandes y excitantes días de mi vida. Ver a The Beatles tocando juntos y tener un instantáneo retorno de la gente que los rodeaba, cinco cámaras en el techo, cámaras a través de las calles, en las calles, eso fue increíble", declaró Alan Parsons.


... hacia las calles ...

Seis temas enteros del repertorio Beatle fueron los que se ejecutaron en los 42 minutos que duró el concierto. Varios de ellos se cantaron más de una vez: Get Back [cinco veces], Don't Let Me Down [dos veces], Dig A Pony [dos veces], I Want You (She's So heavy), I've Got A Feeling y One After 909 [una vez cada una] y varios divertimentos pequeños, como Danny Boy, God Save The Queen y A Pretty Girl Is Like A Melody. Alguno de estos registros quedó interrumpido por ser al momento del cambio de cinta por Parsons.

El pequeño experimento social tuvo lugar en el público que, en principio no supo que sería espectador de algo. Varias consideraciones a este respecto: se trató de un público inicialmente random, o sea, los transeúntes que pasaban, los vecinos que pudieran asomarse, trabajadores de la zona que se vieron sorprendidos por el repentino sonido. Luego, fue el público el que decidió serlo, es decir, en lugar de seguir de largo, se comenzaron a concentrar en la calle, alrededor de la puerta de Apple y otros se ingeniaron para trepar a azoteas vecinas para tener visión y no solo sonido y otros, más afortunados solo debieron asomarse a las ventanas. Entre los que se quedaron, muchos fue por curiosidad y otros por placer, pero también los hubo de los que estaban en desacuerdo con el evento y protestaron.

... en las calles, captando todas las reacciones.

Todas estas actitudes se pueden ver en el film de Lindsay-Hogg, con las cámaras que registraban lo que pasaba abajo y alrededor de la azotea que tendió a convertirse por momentos en un epicentro en torno al cual giraban otros acontecimientos provocados por la música. Se incluye en esto también la intervención de la policía metropolitana, los bobbies, quienes primero se limitaron a mantener el orden en la calle, pero luego procedieron a trasmitir a la gente de Apple que debían suspender [no la actuación o el concierto o la música] sino la perturbación que se estaba provocando. Hubo dos avisos para que terminaran, y en el segundo, dos agentes fueron conducidos hasta la azotea por Mal Evans.


Mal Evans tratando de convencer a los bobbies de que pronto van a parar

El que presenta en el film una actitud más desafiante es Paul. Cuando les avisan que la policía intima a que terminen con la música, John y George apagan sus amplificadores, pero Paul lo vuelve a encender y a galopar las notas iniciales de Get Back, dirigiendo ahora la orden de retroceder de la canción hacia los policías. Inmediatamente los demás se pliegan y hacen el tema hasta el final, sabiendo que es el final de la actuación. El tema termina cuando los policías ya habían bajado y el concierto se dispersa. La película termina con la imagen congelada de los músicos pasando por encima de los cables disponiéndose a bajar.


Get Back, Get Back, Get Back To Where You Belonged. Hubiera sido el final apropiado para la película ser desalojados por la policía, arrastrados y pateando los tambores y platillos, pensaron Ringo y Paul, y así lo declararon

Ringo declaró posteriormente que se sintió decepcionado por la policía, que se limitó a decir cortésmente que debían interumpir la música, ya que él esperaba que lo sacaran a rastras de la batería para dar un final apoteósico al concierto y a la película. Decepción parecida manifestó Paul McCartney. Lo cierto es que The Beatles habían generado una vez más un hecho sin precedentes [a excepción de Jefferson Airplane] y aún en su ocaso, marcaban tendencia.

El Rooftop Concert adquirió visos paradigmáticos y varias bandas hicieron sus propios conciertos en azoteas, varias bandas tributo trataron de reconstruirlo.



Un fragmento por demás ilustrativo del film, coincidente con una de las versiones de Get Back. Aquí se ven reacciones del público, de todo tipo de público, en las calles y en las azoteas linderas.




Otra de las versiones de Get Back


Es muy difícil encontrar el pasaje entero de la película en que se da cuenta del concierto de la azotea, al parecer por reclamos de derechos. Pero si seguís este enlace, podés verlo [No hubo forma de poder incrustarlo en el blog]

The Beatles - Rooftop Concert (London Original... por STARDUST72

Al día siguiente se llevó a cabo la sesión final del proyecto Get Back con el rodaje de canciones que no habían sido apropiadas para el concierto de la azotea, como Let It Be o The Long And Winding Road. Así como se terminaron las sesiones, así quedó archivado el proyecto que quedó esperando un año, hasta 1970, para ver la luz. Claro, a esa altura no había retroceso posible y lo único era resignarse a la separación que McCartney anunciara públicamente en abril de 1970. Por eso, el álbum y el film que se lanzaron en mayo de 1970 no se llamaron Get Back sino Let It Be.

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[1] Una acotación interesante al respecto: en 1966 The Roundhouse, desafectada de su función tecnológica desde 1964, se conviertió en sede de espectáculos. Uno de los primeros eventos fue el lanzamiento de la revista IT [International Times], dirigida por Barry Miles, amigo personal de McCartney y con la cual The Beatles colaboraron dándole difusión con entrevistas concedidas. En ese lanzamiento en The Roundhouse, intervino Pink Floyd y seguiría actuando varias veces más en ese escenario con los espectáculos de luces y sonido que ellos desarrollaban en paralelo con los primeros acid tests.
Poco después The Beatles y Pink Floyd coincidirían en estudios contiguos en la sede de EMI en Abbey Road, durante la grabación de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y The Piper At The Gates Of Dawn.  Pocos años después, en 1971, Pink Floyd llevó a cabo una idea con cierta similitud a la que The Beatles habían desechado: filmar a la banda tocando en un teatro romano, solo que este fue en Pompeya y sin público presente.

Hasta la próxima





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