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domingo, 6 de julio de 2014

HEAVEN & EARTH DE YES. NUESTRA OPINIÓN.

Hay diferencia entre opinión y dictamen. La opinión contempla la posibilidad de otras posiciones y convive, más pacíficamente o más combativamente, con las demás opiniones. El dictamen se inclina más hacia lo inapelable y rara vez dialoga con los demás de su especie.

Pues bien, lo que daremos aquí será una opinión que, por lo que prevemos, no hará coro armónico con algunas que ya hemos visto por la web, lo que, no obstante, no significa desconocer o depreciar esas otras opiniones. Por el contrario, en beneficio del equilibrio que todas las cosas requieren, es necesario que haya contrapesos, contraluces y sesgos diferentes.

Por ello no nos unimos al coro de opiniones críticas negativas relativas al último álbum de Yes, no de contras, sino porque después de oirlo repetidas veces, nos sorprendieron algunas críticas bastante ácidas, cosas que en mi caso particular no alcanzamos a ver nítidamente y que entran en contradicción con lo que estamos oyendo.


Otra imagen de Roger Dean para Yes


Pero también digamos que nuestra opinión no es tampoco en extremo laudatoria, ya que hemos hallado elementos como para apuntar en el debe de este álbum.

Comencemos, pues, por lo que quedó en déficit. El álbum en su conjunto deja la impresión de ser producto de la necesidad de salir de un callejón sin salida y, por consiguiente, tiene un cierto aire de estar hecho algo a la ligera. Dicho de otro modo, falta algo de la complejidad característica de la banda. Si fuera una tela, su trama resulta más abierta, menos densa y tupida.

A ese aire de ligereza, podemos agregar un reproche a haber apelado en algunos precisos momentos a recursos facilongos, a salidas por el camino más corto o apelar al mínimo esfuerzo que, en el caso de Yes implica apelar a su más que sobrado oficio. Por ello, esa facilonería no se convierte en torpeza, porque estos zorros viejos saben disimular cuando renguean. La idea de estar encerrados y necesitar una salida la da lo que estuvieron haciendo desde la edición de su álbum anterior, es decir, hurgando en el pasado y reviviendo cuatro de sus mejores álbumes [Fragile, Close To The Edge, The Yes Album y Going For The One] llevándolos de gira. Pero además, Fly From Here también había implicado hurgar en el pasado, yendo a una bifuración clave que se repetía en 2009, la ausencia de Anderson. Así que lo último completamente nuevo que había hecho la banda había sido Magnification, en 2001 y que, a nuestro juicio está entre los mejores álbumes de la banda.


Davison y Squire en escena

Trece años después Yes se enfrentó a más de una década de hiato en la creatividad. Durante 2003 y 2004 había realizado el Tour del 35º Aniversario y posteriormente, desde 2008 hasta el año pasado, revivieron en Tours y cruceros viejas glorias. El disco da la impresión del ansia de algo que abriera ventanas a ese encierro y de la rapidez con que ello se hacía necesario.

Recordemos también que en ese período todos los músicos tuvieron sus escapes hacia side projects en los cuales mantuvieron contacto con ex integrantes de Yes. En ese período de inactividad creativa de Yes, Howe grabó 10 álbumes solistas y participó nuevamente, entre 2008 hasta hace muy poco en Asia; Squire realizó su proyecto Conspiracy junto a Billy Sherwood entre 2000 y 2003 y volvió con él en vivo en 2007 y más recientemente, se unió a Steve Hackett en el proyecto Squackett; Alan White integró el proyecto White en 2005 y también participó de Circa hacia 2007, junto a Sherwood y Kaye y Downes realizó varios proyectos con Wetton [Icon] y también en Asia, hasta su más reciente álbum. Como se ve, ninguno de estos proyectos fueron netamente progresivos, sino tangencialmente, más inclinados hacia el Crossover o lo que se llama el Prog Related. ¿Era lógico esperar un Yes que afirmara la línea netamente progresiva de antaño? Creo que no. Es más, si comparamos, Heaven & Earth resulta bastante más progresivo que todos esos antecedentes.

Por lo que antecede, apuntemos ahora la ambivalencia que, a nuestro juicio, es clave para este álbum: su progresividad o no. Poseen muchos de los recursos del Prog, los emplean y pueden desarrollarlos de memoria, especialmente en la superposición de capas de sonido, de arreglos instrumentales [sin llegar, como dijimos más arriba a los niveles de complejidad de otros tiempos], pero lo que cambia sustancialmente es que incursionan por otros territorios, tal como lo hicieron en sus side projects y eso quita buena parte del carácter progresivo que es más una expectativa que algo realmente esperable.

Una década de incursiones de los músicos por áreas aledañas al Prog pero no decididamente Prog, avala que fuera esperable que lo progresivo no fuera la única alternativa para el nuevo trabajo de Yes. Alguna de las críticas se preguntaba si esto era progresivo y se contestaba que no, con desencanto. Me parece que se cifró la expectativa desenfocadamente, esperando un Yes más parecido al Yes clásico y no una renovación aggiornada de una banda que pisa el medio siglo de existencia. Nosostros mismos señalamos que podíamos esperar un cierto retorno al sinfonismo de antaño, sobre la base del tema adelanto. Eso se cumple más bien en dos temas, el que abre el disco y el que lo cierra. En los demás, Yes camina con un pie en lo Prog y el otro en otros territorios. Y aquí es donde puede parecer sorpresivo que aparezcan ciertos tintes pop entremezclados en temas que pueden no terminar de convencer o parecer que no tendrán demasiada trascendencia, pero que están indudablemente bien construidos y hechos con oficio.

Entonces percibimos que esta invasión progresiva del pop [que no es nueva y está presente en los side projects mencionados y en varios otros proyectos recientes] permite establecer una comparación y notar la enorme distancia que hay entre esta especie de Pop Progresivo y el Pop que se produce, consume y desecha actualmente.

De modo que si fuera pertinente esperar que Yes se retrotrayera en el tiempo para hacer obras como las que estuvo reproduciendo en sus últimos Tours, entonces sí cabría una decepción, pero Yes no está apostando ya a volver a ser aquel Yes, sino a abrir otra etapa en su trayectoria. Si miramos bien, aquel Yes hace tiempo que no existe y hace tiempo que ya no queda posibilidad de su resurrección.

Ni siquiera los mismos cinco integrantes del line up clásico serían capaces hoy de hacer música como aquella. Ello demostraría que efectivamente son dinosaurios varados en un pasado de 45 años.

Los tres históricos: Howe, White, Squire

Desde Drama en adelante, no existe más aquel Yes. Los '80 mostraron el costado más comercial, pop y tecno, durante la larga noche del Prog. 90125 y Big Generator, a los cuales agregamos Union, demostraron que en la era Rabin, nada se asemejó al Prog de los '70. En los '90 hubo aproximaciones fallidas como con Talk, otras más decorosas como The Ladder, y un reconocimiento de explorar otros territorios [como en el disco actual] con Open Your Eyes. Durante los '00, lo más cerca que anduvieron del viejo Prog fue con Magnification, el único álbum en estos últimos 35 años que se empareja bastante con los viejos clásicos. Luego de eso, solo editaron Fly From Here, un Drama Revisited, y este Heaven & Earth, el primer intento de despegarse de la carga más pesada del pasado con temas totalmente originales y nuevos [de ahí el peso que Jon Davison tiene en la composición, especialmente de las letras] en una especie de urgente operación de renovación.

Se ha señalado que Davison se limita a imitar a Anderson. Me permito discrepar. Si bien Davison perteneció durante un período breve a una banda tributo de Yes, llamada Roundabout, hoy desaparecida, su experiencia musical es mucho mayor que eso, habiendo formado parte de la banda de Crossover de Seattle, Sky Cries Mary y de la banda de Prog Sinfónico estadounidense Glass Hammer. Hay mucho más que imitación de Anderson en Davison y, en la fase compositiva se hacen notar sus concepciones y búsquedas espirituales a través de la meditación junto a su esposa y el tiempo transcurrido en Brasil junto al poeta marginal y experimental Ronaldo Augusto da Costa, lo que muestra por dónde encaja en la tendencia también espiritualista de la lírica de Yes. Davison fue presentado a Chris Squire por Taylor Hawkins, el baterista de Foo Fighters, luego de habérselo mencionado cuando Anderson quedó fuera de la banda en 2008. La voz de Davison tiene un color totalmente diferente al de la voz de Anderson. Ciertamente se parecen, pero eso no invalida su papel y, seguramente incidió para acoplarse a una banda que tenía ese sello. Pero sus inflexiones y su modo de cantar distan mucho de los de Anderson. El problema no es de la banda sino de los oyentes que extrañan a Anderson.

Que Geoff Downes no es Wakeman, lo sabemos desde Drama, y no sería lógico exigirle que cubra ese rol. Los teclados en Yes nunca, ni antes ni después de Wakeman, fueron comparables. Ni Kaye, ni Moraz, ni Khoroschev, ni siquiera el propio Wakeman Jr. y tampoco Downes pueden reemplazar a Wakeman. Solo queda esperar otra cosa, lo que cada uno sepa hacer, de la mejor manera que lo pueda hacer. Y ese es el rol de Downes, acompañar, no desentonar, no descollar, estar discretamente, y eso sí creo que lo cumple.

Los otros tres integrantes de la banda tienen el derecho de cambiar sus tendencias estilísticas y producir cosas que antes no habían hecho. Cada uno ha tenido sus evoluciones particulares y es muy posible que hoy, la confluencia de todas sus trayectorias desemboque en esta versión de Yes, que no es, claro está el Yes añorado, ya muy lejano en el tiempo.


45 años de escenarios y de leyenda, con altas y bajas

¿Qué tiene de positivo este álbum? En primer lugar, la apuesta a generar nuevos terrenos. Por allí se señaló negativamente la influencia de Sherwood en este álbum. La conexión de Sherwood con Squire y con White no cesó nunca desde que Billy se fue de la banda a finales del milenio. No es de asombrar que su incidencia perdure. Squire ha trabajado en una muy ancha banda de relaciones, desde Sherwood hasta Hackett. No debe resultar extraño que este álbum también se mueva de un extremo a otro de la banda.

Y eso trae renovación. Realmente, preferimos conocer cosas nuevas de Yes y no una reiteración de Roundabout permanente. Se da un hecho curioso: a Yes se le reprochó repetidas veces tanto que se alejara del sinfonismo como que intentara repetirse a sí mismo. Por eso parece ser saludable que la banda proponga otros gustos, otros sabores, otros colores y matices.

En segundo lugar, nos resulta muy bueno que el Prog invada otros territorios musicales que habían quedado resignados a la industria. El Pop, tan rico y prolífico en los '60 y '70, quedó abandonado a productos comerciales medidos y creados de acuerdo al marketing del momento. Tan es así, que es imposible distinguir muchas de las propuestas que hoy circulan, y en las cuales daría lo mismo que fuera uno u otro el artista o los músicos. Que bandas con perfiles muy propios y con historia pongan sus pies sobre el terreno del Pop solamente puede dejar buenas consecuencias, una suerte de reconquista de espacios largamente abandonados a una suerte mezquina. El Pop no puede sino enriquecerse con músicos como Yes, o Neal Morse y Mike Portnoy [en Flying Colors], o Big Big Train y otros. Es más, posiblemente pudiera corregirse el rumbo que equívocamente tomó a fines de los '70. Y no estoy sugiriendo que haya una reconversión hacia el Pop sino que el campo del Prog se ensancha y permite tomar posesión de algunas zonas del Pop, así como lo hizo en su momento con el Metal.

En tercer lugar, todo el disco tiene temas bien hechos, nos gusten más o menos. La solvencia musical de la banda no tiene discusión y el oficio compositivo tampoco. La pericia para realizar los arreglos, la calidad del sonido, la creación de atmósferas aún está presente, la capacidad de hacer paisajes sonoros también, las letras son mayormente buenas, dentro de la tónica general de la banda, el ensamble de los músicos no tiene fisuras. Todo está arreglado de modo que el resultado sea un buen disco. Del álbum Horrible que pinta alguna crónica a esto hay mucha distancia, salvo que se esperara un nuevo Fragile u otro Close To The Edge.

Un buen disco, no uno excelente. Un disco bien armado, con eficiencia, no una obra maestra. Un disco que no compite con altos antecedentes, pero que plantea, creemos que honestamente, otros horizontes que la banda se traza. Esto último en el caso de que haya estabilizado su line up, que contó en los últimos cinco años con cuatro integrantes nuevos [Wakeman Jr., Downes, David y Davison], aparte de los tres históricos [Howe, Squire, White].


El line up de Yes hoy: Howe, Squire, Davison, White, Downes

En resumen, juzgar este disco esperando que hubiera renacido el Yes canónico nos parece que no tiene asidero, dados los otros Yes que se desplegaron en los últimos 35 años. Los Tours recientes, en lugar de servir como punto de partida para que Yes hiciera nuevamente pie en ellos, muestran una especie de clausura de aquel tiempo. Los temas clásicos podrán seguir haciéndose, pero la banda ya no es aquella y hoy tiene otra propuesta para hacer.

ABBEY ROAD DICE:






4 / 5 YELLOW SUBMARINES

Hasta la próxima 



6 comentarios:

  1. Una crónica muy larga en la que se incide más en la trayectoria de los músicos que en el disco mismo, tratando de explicar algo que quizás este muy claro: y eso es que Yes, lo mismo que otras bandas emblemáticas del prog, e incluso el género mismo están más sujetos al escrutinio y a la crítica que cualquier otro grupo, género o interprete… La ecuación es sencilla: a mayor renombre y prestigio, mayores son las expectativas y las exigencias del público oyente. Eso puede ser bueno y malo. Por un lado habla de la trascendencia y repercusión de una banda o un estilo de música, pero por el otro también propicia la proliferación de fanatismos y purismos acendrados, de esos que nunca están conformes con nada y siempre están prestos a criticar hasta por el más mínimo detalle. Y creo que Yes tiene muchos de esos entre su base de fans dizque "conocedores"... Quizás no haya en el mundillo prog, fans más exigentes y difíciles de complacer que los de Yes…

    Pero volviendo al disco, a mi me gustó y en eso coincido con la reseña. Desde principios de año tanto Squire como White habían hecho declaraciones a algunos medios, en el sentido de que en este nuevo disco iban a abandonar las suites largas y los elementos épicos, para concentrarse en temas más sencillos, orientados al formato de canción, aunque sin perder su sonido distintivo… Creo que ESO ES JUSTAMENTE LO QUE HAN HECHO. Y sobre advertencia no puede haber engaño… Yo pienso que los grupos deben tocar lo que les nazca tocar, lo que se sientan inspirados en un determinado momento. No deben sujetarse a ciertas fórmulas rígidas nada más para complacer determinadas exigencias. Creo que ese fue el error en el disco pasado, donde Yes buscó complacer más a los puristas del grupo y del género, antes que complacerse a sí mismos y el resultado fue un disco bastante errático, pretencioso y sin alma… Entre lo rescatable de Fly from Here estaba sin duda la producción de Trevor Horn. Hubiése sido deseable que él hubiera producido también este disco ya que en mi opinión le dio al grupo un sonido contemporaneo y potente. Todo lo contrario de lo que ha hechoThomas Baker que volvió a envejecer al grupo con ese sonido setentero… no es tan malo, pero creo que esa pérdida de potencia en el sonido del disco contribuye a algunas de las críticas que se le están haciendo al producto…

    Sobre Davison no puedo coincidir con lo que aquí se señala, ya que no conozco su carrera. Para mi, como para muchos otros, Davison comienza a ser noticias tras su entrada en Yes, y desde esa perspectiva se le ve como otro imitador más de Jon Anderson, quizás mejor que Benoit David y con mayores recursos, pero a final de cuentas no deja de parecer otro imitador, y no creo que sea una obligación buscar su material previo para escucharle, sino que es él quien debiera presentarse debidamente ante este nuevo público que le empieza a conocer por Yes… Si algo le reconozco son sus cualidades compositivas. Aparecer acreditado en casi todos los temas (excepto uno) de este disco, se dice fácil pero… no hay que soslayar el férreo control de Squire y Howe sobre la banda, el mismo tándem que acaparó el proceso compositivo en el anterior disco y redujo la participación de Benoit David y Oliver Wakeman al papel de meros músicos de sesión, lo que sin duda repercutió en el producto final… Pero con Davison parece que fue distinto, algo debe tener el estadounidense que le han soltado tanta confianza los no tan fáciles de complacer Squire y Howe… en fin, esperemos que conforme el disco vaya siendo conocido y vaya repercutiendo, se vayan escuchando opiniones más sensatas y equilibradas respecto al mismo, en vez de las voces apresuradas y viscerales que hasta ahora han predominado ...

    Yo le digo SI a Yes y a Heaven and Earth…

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  2. extraordinario comentario,,a mi me parece,,q por ser yes,,,pedimos mucho mas..y ellos ya no están para darnos algo como close to the edge,,es mas ya no son los mismos de hace 40 años como tampoco nosotros lo somos..el disco es penoso,,por salir con el nombre de yes,,para lo amantes del progresivo,,yes murió hace años,,ya no es yes,,solo conserva su nombre........rael22

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  3. Esta es una prueba (más) que el arte occidental (y si alguna vez el rock llegó a serlo!) ha muerto...Y somos culpables nosotros como publico consumidor de esta música como lo son sus interpretes.
    Nosotros por desear congelar eternamente ese momento de "loca genialidad" que estos artistas nos dieron cuando ellos mismos eran unos chavales abiertos a las nuevas experiencias, ese deseo de queres siempre escuchar lo mismo, lo que nos dá esa falsa sensación de pertenencia y seguridad...y ellos por querer amasar más y más plata (que para eso están los Stones) a nombre de ese "algo" maravilloso que fueron........y se repiten, y se repiten, y hacen el tour del disco, del cumpleaños de sus perros (y con las mismas canciones de siempre)... De estos grupos por eso respeto más seriamente a King Krimson o al gran Zappa, que muchas veces que me disgustaron por sus cambios tan radicales en su devenir, pero que ahora los admiro por esa valentía: EXPLORAR. Yes muró hace ya muchísimo tiempo, como la música pop en general (y entiéndase que el prog rock es pop muchachos, no música académica!) y la ironía de todo es que muere por su propio peso pro-capitalista (money, its a gas!) como Madonna, Shakira, y toda esa musiquita.
    Viva Yes por siempre, y gracias eternas por darnos ese material artístico tan hermoso en su debido tiempo.

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  4. Lamento discrepar con todos uds. el disco de "Yes"? me parecio un mamarracho imposible de escuchar dos veces. Increíble como estos músicos no pueden plasmar su virtuosismo a canciones dignas. En general mis apreciaciones coinciden con uds. pero en este caso..... saludos y los sigo felicitando como gran blog

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  5. Estimados amigos: debiéramos distinguir entre la calidad y el gusto. Nadie está obligado a que le guste lo que Yes está haciendo o ha estado haciendo. Sin embargo, creo que se requiere un poquito más de objetividad sin consideramos el tema más allá del me gusta o no me gusta. Reiteramos lo que dijimos en el post: "Un buen disco, no uno excelente. Un disco bien armado, con eficiencia, no una obra maestra".
    Otra cuestión es qué esperamos de Yes. Es imposible escribir otro Roundabaout u otro And You And I. Por otra parte, sería anacrónico y un signo de estancamiento si la trayectoria no tueviera cambios en 45 años. Creo que lo que más complica a muchos fans de Yes es la ausencia de Anderson. Se considera que sin Anderson no puede ser Yes. Las críticas más acerbas a Yes se le han hecho cuando Anderson no estuvo. Y sin embargo, los puntos más bajos de la producción de la banda cuentan a Anderson en sus filas [90125, Big Generator, Union, Talk]. Sinceramente, mi expectativa con respecto a todos los grandes músicos con cuya música crecí desde los '70 no es que sigan haciendo lo mismo ni parecido, sino que sigan haciendo cosas nuevas, que me propongan algo que no hayan hecho antes. Prefiero un nuevo Heaven & Earth a una enésima versión de Close To The Edge o Fragile. Ya escuché muchas, algunas excelentes y otras no tanto. El hecho de la cantidad de side projects que realizaron en estos años demuestran que ellos mismos necesitan salir de una encrucijada en la que los pone su propia historia. Bueno sería que siguieran en su búsqueda y experimetnando con nuevos territorios musicales.
    Un saludo desde Uruguay!

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  6. Beatles no son gran banda ni menos los q innovaron la musica, saben XD zappa sip

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