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domingo, 10 de noviembre de 2013

LA IMAGEN BEATLE

Como parte de todo lo que rodea a The Beatles en el Universo Beatle, la imagen de la banda en conjunto y de cada uno en particular, reviste singular importancia y muestra una evolución muy notable acompasada con el desarrollo musical de la banda en un proceso que fue, sin duda, polifacético.

La evolución de The Beatles no llegó a 15 años, contando desde sus más remotos orígenes con The Quarrymen en 1957, algo que hoy puede resultar llamativo, ya que al día de hoy hay bandas que celebran su cincuentenario, como The Rolling Stones [o The Who el año próximo] o sus 45 años de trayectoria, como Yes o Jethro Tull. Y lo más llamativo es cómo esa poco más que década de The Beatles fue tan determinante y revulsiva que finalmente lo cambió todo. Asimismo, fue una trayectoria donde lo interno y lo externo fueron cambiando sincronizadamente, expresando el cambio de aspecto exterior, los procesos de desarrollo interior, que también se volcaban hacia el exterior a través del producto principal: la música.

Hoy vamos a intentar recorrer el camino de la apariencia física de la banda destacando las transparencias que permiten observar el interior.

La historia comienza en la unión de Paul McCartney a la banda de John Lennon, The Quarrymen, en 1957 y la posterior integración de George Harrison. Permanecerán como The Quarrymen hasta 1960, año en el que pasarán por varias denominaciones [The Beetles, Johnny & The Moondogs, The Silver Beatles] hasta arribar a la denominación definitiva, The Beatles

En 1960 se unieron a la banda de John, Paul y George, Stu Sutcliffe primero y Pete Best luego. Con este formato pasaron hasta 1961, viajando a Hamburgo donde sus actuaciones arrasaban de éxito, hasta que Sutcliffe abandonó la banda para dedicarse a las artes plásticas y a su pareja alemana, Astrid Kircherr, fotógrafa que tendría muchísimo que ver en la imagen exitosa del grupo. Como cuarteto siguieron viajando a Hamburgo hasta 1962. A esta altura ya tenían como reprsentante a Brian Epstein, quien habiéndolos conocido en el club The Cavern de Liverpool, decidió representarlos y les consiguió audiciones en Decca y EMI para sus primeras grabaciones. 

La pifia histórica de los directivos de Decca al rechazar grabar a la banda, dejó abierto el camino para que llegaran a EMI y conocieran, en los míticos estudios de Abbey Road, a George Martin. Pero también esto provocó que tuvieran de despedir a Pete Best y sustituirlo por otro baterista [que para la grabación fue un baterista de sesiones] y que finalmente sería Ringo Starr, proveniente de Rory Storm & The Hurricanes.

De allí para adelante, la banda tendría la misma composición y el mismo nombre por el resto de años que tuvo de existencia.

Veamos que pasó con su look.

The Quarrymen era, básicamente, una banda de skiffle, un género musical muy en boga antes de la avalancha que provocó el Rock'n'Roll, tras su aparición en 1955, a partir de que Alan Freed le pusiera nombre desde su programa radial en Estados Unidos. La llegada de discos estadounidenses a Inglaterra era muy dificultosa y más aún la edición. Si se tenía la suerte de tener contactos en el puerto, era posible hacerse con alguno de los discos que traían algunas personas para venderlos, muchas veces la tripulación de los barcos. De lo contrario, había que conformarse con la radio y la limitada cantidad de temas que emitían, o con suerte, captar alguna emisión estadounidense con la onda corta, si se tenía el aparato apropiado. Los jóvenes tenían disponibilidad económica limitada en la gris posguerra británica, pero las novedades musicales comenzaron a dar otro color al mundo joven. De cualquier forma, The Quarrymen, como banda de skiffle, siguió el modelo de apariencia de los músicos del género.


The Quarrymen, adolescentes de 15 o 16 años


Músicos de skiffle con toda la ropa y pelo

Pero el aumento de influencia de la música estadounidense, con el avasallante Rock'n'Roll, de Bill Halley primero y de Elvis después, fue haciendo variar la orientación hacia una imagen más propia de jóvenes y no de jovencito remedando a los veteranos. Fuera las moñitas y ese aire de vaquero aburguesado: ahora la imagen decía que eran lo que se veía, jóvenes actuales, con cierta arrogancia y empaque. Así que a fines de los '50, Inglaterra se pobló de Teddy Boys, ataviados con remedos de dandy, dando una imagen de seguridad y, sobre todo, diciendo: somos diferentes a nuestros padres.


Una banda de Teddy Boys, con los característicos jopos y su pretensión de elegancia propia.

Con Johnny & The Moondogs el estilo Teddy Boy se vuelve más informal y se opera una transición.

En 1960 y con las perspectivas de actuar en Hamburgo, con todo lo que implicaba esa ciudad [de pecado a los ojos de la moral británica] la imagen debió adaptarse a un estilo más rudo, más portuario, más imponente. El cuero empieza a aflorar junto con las camperas. El porte se hace más hosco y mucho más sexual. Los Teddy Boys dejan paso a los rockers, muchachos jóvenes, enérgicos, vitales, directos y sin refinamientos. Como hijos de la clase obrera [excepto Lennon, de familia más acomodada y burguesa, aunque no exento de motivos para mostrarse agresivo] se muestran con la aspereza de su clase y se manifiestan en un lenguaje directo, sin ambages.


El lenguaje del cuero y el gesto más desafiante de los rockers.

 
El modelo de Hamburgo: jóvenes que hacen sus cosas propias, que miran con seguridad y seriedad, entre desafiantes y reprobadores del mundo que los rodea. Chicos rudos para ambientes portuarios de cabaret y night clubs, con clientela ruidosa, pendenciera y prostibularia.

En Hamburgo, no obstante, dieron también con otro ambiente, más artístico e intelectual. El encuentro con Klaus Voorman y Astrid Kircherr, la amistad que desarrollaron con ellos y el intercambio cultural que ello significó, fue como un pulimiento en estos jóvenes. Astrid Kircherr iniciaría una relación amorosa con Stu Sutcliffe, que duraría poco debido a la prematura muerte de Stu por una hemorragia cerebral. La relación con Astrid llevó a Stu a decidir quedarse en Hamburgo y, por tanto, dejar la banda, para dedicarse a las artes plásticas que era lo que verdaderamente gustaba hacer. Al fin y al cabo se había unido a la banda para complacer a su amigo Lennon, pero jamás llegó a aprender bien a tocar el bajo, rol que le cupo a McCartney cuando Stu se fue de la banda. Entre tantas cosas, Astrid, con ojo fotográfico vislumbró un cambio de apariencia que experimentó en Stu. Cambió su peinado, llevándolo al icónico flequillo beatle, para hacerlo aparecer como un nuevo tipo de joven. Tras esa experiencia, los demás incorporaron el mismo peinado, con lo cual, Astrid Kircherr devino en la creadora del primer estilo propiamente beatle, sin influencias de otras vetas culturales [skiffle, teddy boy, rocker]. Ese peinado, que se popularizó luego entre los jóvenes de todo el mundo, pasó a ser la primera inequívoca seña de identidad beatle y, por añadidura, como seña de identidad del joven moderno.

El pelo más largo, el flequillo, el abandono del fijador para los jopos, confirieron un aire más descontracturado y menos reconcentrado a la imagen beatle. Para cuando volvieron a Gran Bretaña en 1962, a su peinado se fueron incorporando otros elementos de vestimenta. Los músicos y las bandas de comienzos de los '60, por más rockeros que fueran, vestían trajes. De modo que los trajes fueron incorporados, pero también el calzado: un tipo de botita corta que hizo furor.

Los tempranos Beatles de 1962 con el nuevo aire que marcó un modelo de referencia.
Con la grabación en enero de 1963 del primer LP, Please Please Me, también se dio la operación de imponer una imagen y esa imagen estuvo en la portada del álbum. El grupo, ahora con la formación que sería la definitiva, mirando desde lo alto de la escalera de las oficinas de EMI en Manchester Square, exhibiendo su emblemática apariencia, estaba dando un fuerte mensaje a su creciente público y estableciendo parámetros nuevos.


Flequillos, trajes y éxito: el camino de ascenso y el principio de la Beatlemanía que se aproximaba.

Hacia 1963, tenemos ya una imagen consolidada que alterna las formalidades mundanas de la sociedad con las audacias de jóvenes que están marcando un nuevo rumbo. Los trajes, camisa y corbata de rigor se combinan con las botas, ya llamadas beatle style o beatle boots y el largo de pelo y el peinado. Lo más importante de todo, estos jóvenes se perfilan como una juventud descontracturada, creativa, con humor pero sin el aire de los jóvenes de Rebelde sin causa [James Dean] o de Salvaje [Marlon Brando] que habían adquirido popularidad en la década anterior a través del cine de Hollywood.

Esa imagen se acentuará y consolidará en el año epicentro de la Beatlemania: 1964.



La imagen beatle que deambula con seguridad y soltura por la ciudad [Liverpool] y la gran ciudad [Londres] con dominio sobre el medio en un irrefrenable ascenso. Un tipo nuevo de joven para una sociedad a la que empezarían a empujar para que cambiara.


Mientras el pelo crece, la imagen se comienza a cuidar más. Las fotografías están a cargo de profesionales de renombre, en este caso, Robert Freeman. La estética de la foto comienza a poner en contacto a estos jóvenes con ambientes artístico - musicales de otro nivel y a tomarlos como imagen plástica, no solo de veneración para adolescentes con explosiones hormonales.

Un salto cualitativo en la difusión de la imagen lo constituye la cinematografía y buena parte de la explosión de la Beatlemania pasa por el debut en cine de The Beatles con el film de Richard Lester A Hard Day's Night. Además de ser una precoz muestra de mezcla entre documental y film de argumento, muestra a The Beatles encarnando a The Beatles en un día de agitación, perseguidos por los fans y desplegando un histrionismo que, aunque primitivo, es natural y un sentuido del humor altamente británico. Esa vida mostrada en el film tiene una banda sonora implícita y obligada. La vida de The Beatles, la de los miles de adolescentes y jóvenes que los siguen, de los policías que los protegen, la de la sociedad que presencia perpleja su peripecia, transcurre al ritmo de la música de The Beatles. Es la imagen de una nueva sociedad y una nueva juventud y que vayan después a juntar los pedazos de la almidonada sociedad británica de posguerra.


El vértigo se añade a la vida de estos jóvenes. La estática sociedad inglesa se moviliza. Algo está cambiando, la realidad ya no es única y gris. Hay jóvenes que están mostrando otras posibilidades.

Multifacéticos, variados como la vida misma, ocurrentes, expresivos, humoristas y joviales, propositivos, irreverentes e inconformistas pero no destructivos, así parecen mostrarse en cada uno de los cuadritos, así como en el cine lo hacen en 24 cuadros por segundo.

Entre 22 y 25 años tienen cuando ya están en la cúspide de la carrera comercial, pero apenas creciendo en la carrera artística. No siempre van de la mano ambas cosas. Interesante el hecho de que el manejo de la fama no haya entorpecido el manejo de la creatividad. Aunque todavía quedaría paño por cortar con eso de la Beatlemanía, durante 1965, es intensificación de la imagen lo que vamos a ver. Pelo más largo ostensiblemente, uso de patillas, más desenfado, abandono de las camisas y las corbatas, un aire más suelto, una construcción más afirmada de identidad propia.


Gesto afirmativo de saber a dónde van. Confianza en la propia evolución. Seguridad del rumbo. Energía visible.


La imagen aún tratada por Freeman como profesional de fama. Y pese a la confianza, la seguridad, la energía y lo afirmativo, se cuela algún signo de fatiga que amaga fisurar la imagen. Tienen el mismo pelo y el atuendo, pero la mirada tiene alguna vacilación.

No obstante, la imagen se vuelve a afirmar con otra incursión cinematográfica. En 1965 es el turno de Help!, un filme también de Richard Dick Lester, en el que también se encarnan a sí mismos, pero no ya en un semi documental de sus agitadas vidas, sino en un delirio de fantasía, mezclando complots internacionales, rituales sacrificiales y desvaríos cintíficos, con la inserción accidental y accidentada de The Beatles en todo esto. Así que su imagen - o aditamentos figurados a ella - los vuelve aventureros, intrépidos sin buscarlo, protegidos por una providencial inconciencia en medio de los movimientos caóticos del entorno. Algo parecido a las vicisitudes agitadas y desenfrenadas que los rodeaban en sus giras y conciertos.


Un aire de cierto exotismo en las escenas filmadas en Austria, así como las que también se rodaron en Bahamas. The Beatles pidieron incluir lugares que no conocieran, si se quiere aún con algo de provincianismo, quizás con cierto espíritu lúdico, de jugar a ser otros que juegan a ser ellos mismos.

En la tapa del disco también es la imagen exótica la que prevalece. Sin embargo, dentro de esa cubierta están ellos mismos: algo así como que lo que ellos representan permanece aún bajo otras apariencias y otras realidades. Ciertamente, el fenómeno beatle ya tenía dimensiones mundiales.

Pero fue entonces que la exposición pública adquirió una intensidad y magnitud inéditas por aquel tiempo para cualquier artista. Y la Beatlemania amagó convertirse también en Beatlefobia a partir del crecimiento imaprable de la popularidad del grupo y lo que ella generaba en la gente. Al punto que, del amor al odio puede solamente mediar un instante, un milímetro o un parpadeo. Las declaraciones de Lennon acerca de la popularidad de The Beatles superando a la de Jesús, desató fuertes reacciones en los sectores más duros del cristianismo fundamentalista de Estados Unidos, lo cual llevó a manifestaciones masivas en contra de la banda, que incluyeron quema de discos y fotografías de los músicos en piras colectivas, especialmente en el sur de USA. Las disculpas de Lennon no mermaron las reacciones y, por el contrario, abonaron las ideas ya existentes acerca de la relación entre el Rock'n'Roll y la decadencia moral [Antes había sido Elvis The Pelvis, ahora era Lennon el blasfemo y más adelante serían los rockeros satánicos] 


Los últimos tiempos de la Beatlemanía

Conjunto de fotos de Robert Freeman para la contraportada de Rubber Soul, en las que empiezan a percibirse cambios individuales.

Las cosas empiezan a cambiar, la imagen comienza a distorsionarse. Ya no seremos los de antes, nuestra música tampoco. Las drogas hacen ver el mundo diferente, pero el mundo también se muestra diferente y puede volverse hostil.

Así que los chicos buenos comenzaban a cambiar. Y su imagen comenzó también a virar. No está ajeno a esto el hecho de haber sido introducidos por Bob Dylan en el consumo de drogas, las cuales también obrarían en el sentido de abandonar la imagen un tanto cándida que habían desarrollado durante la Beatlemania. La realidad venía a revelarles que no todos los veían como portadores de esa candidez y que algunos los veían con rechazo.

Sumemos los episodios que fueron determinantes en su decisión de abandonar las giras a mediados de 1966. En primer lugar, la gira por Japón y su concierto en el Budokan, espacio sagrado que no recibía comunmente más que actividades de luchadores, vinculadas con lo religioso. Su profanación con un concierto de Rock, por más amor que proclamara no fue del agrado de los japoneses tradicionalistas, a pesar de la paradoja de que ese escenario, al día de hoy ha recibido a las más importantes e icónicas bandas de Rock y que esta música es una de las más preferidas en Japón actualmente.

Más grave aún fue su gira por Filipinas. Habiendo dado un concierto para 100.000 personas, desairaron a la primera dama Imelda Marcos, esposa del dictador Ferdinand Marcos, cuando rechazaron una invitación de ella. La policía de Manila trató muy mal a todo el grupo que iba con la banda y a los propios músicos, en episodios que les hicieron temer por su integridad física.

Por esto, una vez cumplidos los últimos compromisos pactados, dieron su último concierto en el Candlestick Park de San Francisco, de apenas media hora de duración ante 25.000 personas [cifra ridícula para la actualidad y baja, ciertamente, para The Beatles entonces].

Allí su imagen cambió y empezaron a aparecer más los rasgos individuales por encima de los grupales.


Uno a uno van cobrando perfiles más definidos cada cual a su manera y comenzando a recorrer caminos más individuales. El cese de las giras y los conciertos les permitió concentrarse más en la creación y en la exploración de su propia peculiaridad. No era fácil saber quién se era y seguir construyéndose cuando se era parte del conjunto de personas más famoso, amado/odiado del momento.

Revolver. El impulso al cambio empezado en Rubber Soul. Cuatro personalidades que comienzan a manifestarse con soltura, sin ser prisioneros de sí mismos ni de la fama ni del dinero. Lo que está esbozado en esta imagen del grupo, se verá desarrollado con gran intensidad en su álbum siguiente. Por ahora, los cuatro muchachos que se mostraban uniformemente [skiffle, teddy boys, rockers, beatles style] empiezan a dar señales de salir nuevamente del cascarón y lo van a hacer con nuevos y vistosos plumajes [propios, no ajenos].
 
El mundo se revolucionó en 1967. Hechos como la Guerra de Vietnam venían horadando la conciencia global y se convirtió en un objetivo para sustentar las posiciones de reclamos de paz que se fueron haciendo más frecuentes y extendidos por el mundo. Así, la juventud protagonizó un movimiento contracultural sin precedentes, ya fuera al margen del sistema, dentro del sistema y/o contra el sistema. Psicodelia, Underground, Flower Power, Verano del amor, Hippies, Acid Test, Haight-Ashbury, son algunos términos que connotan la situación de entonces. Y en ese contexto, The Beatles proveyeron la música y banda sonora de ese tiempo, la imagen, la creatividad y la imaginación necesarias para provocar la mayor celebración de la cultura popular que se haya visto. Dieron al mundo su primera obra monumental que serviría como jalón de muchas novedades en la cultura cotidiana, la música y el arte: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.



Un giro sustancial. La formalidad psicodelizada. La imaginación al poder. La definición de las personalidades y la resignificación de lo convencional.

La idea del álbum de ser el producto de una banda ficticia de nombre entre naïf y kitsch, que interpreta la música de The Beatles, quienes a su vez juegan explícitamente a ser otros y no aquellos que fueron [convertidos en muñecos de cera] implica toda una redefinición de la imagen. A eso sumemos el entorno poblado de personajes, algunos míticos y otros casi desconocidos por las mayorías que constituyen el selecto público que se manifiesta con murmullos, aplausos y risas al comienzo y al final del álbum, como si de un concierto se tratara. La imposibilidad física, temporal y espacial que plantea la carátula más famosa de la historia [quizás una de las dos más famosas, si consideramos la de Abbey Road], con la prestigiosa firma de Peter Blake en el diseño y la celebrada cámara de Michael Cooper en la fotografía, que pone en un mismos espacio-tiempo a personajes que solamente pueden formar parte de un mismo universo mental, intelectual y emocional.

Esto es ya decir que aquellos Beatles son, a partir de entonces, otros Beatles muy otros y que la apariencia de funeral que cobra la carátula, no es otra cosa que la despedida psicodélica a la Beatlemanía y el recibimiento celebratorio de la nueva cultura y sus personajes, empezando por los músicos mismos que se regeneran y reinventan a través de la crisálida psicodélica.



Beatles alter ego, como la banda de Sgt. Pepper. Bajo los uniformes, no obstante, se manifiestan las cuatro individualidades que conforman el grupo y que quedan de algún modo indicadas porque, aún siendo uniformes, no son iguales.

Entierro psicodélico de la Beatlemanía, celebración de la cultura popular, mundo poblado de personajes que conviven en el plano mental e intelectual, expresión apoteósica del más puro Pop inglés ... ¿cuántas cosas más puede llegar a ser una imagen paradigmática?

1967 fue un año muy rico pero también muy dramático. La creación de Sgt. Pepper ... llevó meses de estudio, muchísimas horas de creación, ensayo, arreglos, grabación y demás. Todo ello entre rumores crecientes de que la banda estaba agotada y ese era su final. En medio de búsquedas espirituales en las conferencias del maharishi Maheshi Yogi en la localidad de Bangor, en Gales, les llegó la noticia de la muerte [autoinfligida] de Brian Epstein, su manager y mentor, quien sufría de estados depresivos. Seguramente el abandono de las giras y el encierro de la banda en el estudio, perdiendo contacto con él y ganándolo con George Martin, lo sumió en oscuros presagios acerca del futuro propio y de la banda.

El golpe fue más fuerte de lo que podía suponerse, ya que la gestión de Epstein, si bien desde los entretelones, era el soporte básico de lo que hacían. Pero todo estaba cambiando y seguiría haciéndolo. La exploración con las drogas, la inmersión en la psicodelia, las búsquedas espirituales en la meditación y en el orientalismo, trajeron ingredientes nuevos a la imagen que había salido de Sgt. Pepper ... Ahora, librados a su iniciativa y manejo propios, encararon otro tipo de proyectos. Uno de ellos llegó a fines de 1967 y constituyó el primer fracaso comercial, o quizás así lo pareció entonces. La producción para televisión del film Magical Mystery Tour, con la batuta protagónica de Paul McCartney dejó la sensación de exceso y no fue comprendida. El reconocimiento a esta película ha sido retrospectivo. Pero en aquel momento pareció más de lo que los ingleses podían tolerar, aún cuando proviniera de The Beatles, que seguían siendo los hijos mimados del público británico.



Los aires psicodélicos se acentúan y el recurso de jugar a ser otros que se mueven con banda sonora de The Beatles, es decir el juego de ser personajes de sus propios temas, se multiplica en Magical Mystery Tour.

Esta película les permitió adoptar otras personalidades alter ego. El recurso fue eficiente para pasar la transición que, a esta altura, venía acelerándose y no tenía retorno. Dos años antes tan solo, eran los maniquíes de cera de la tapa de Sgt. Pepper ... A fines de 1967, la imagen de The Beatles, la real, la ficticia y la supuesta, se hace multiforme.



Son los viajeros que emprenden el Viaje Mágico y Misterioso, cada cual con sus motivaciones, partiendo de una realidad reiterada anualmente en las excursiones a Blackpool, balneario de mediano porte, a ver los fuegos artificiales. Nada extraordinario, hasta que aparece este Magical Mystery Tour que lo disloca y transforma todo. Tal como la imagen Beatle.


O son los animales en el disfraz, la banda que aparece en I Am The Walrus, una de las creaciones más surreales y psicodélicas de Lennon que trasmite sin dar lugar a duda las metamorfosis que estaban transitando. I am He as You are He as You are Me and We are All together, dice la letra e ilustra claramente ese juego de identidades y apariencias.


Asimismo son los magos que intentan desviar el curso del Magical Mystery Tour y que, al modo de las utopías clásicas, llevan a toda la troupe a una tierra fuera de la lógica y de la razón común. El viaje se vuelve una alucinada experiencia en la que las drogas no son ajenas.



Pero pueden ser también los elegantes caballeros de smoking que bajan las escaleras de un escenario de variedades, con parejas danzando al son de una canción que fue un éxito antes de que tu madre hubiera nacido y que seguramente ella conocería [Let's all get up and dance to a song that was a hit before your mother was born ... Your mother should know ...]

Toda esta diversificación en la imagen, llevaría en 1968 a una especie de grado cero, de nuevo comienzo, de reset de la imagen, una vuelta a cero, una puesta en blanco, en blanco, en blanco ... Así llegó el The Beatles aKa White Album. En 1968, cada uno fue definiendo su propia fisonomía, independientemente de formar parte de un mismo grupo, se afiliaron a la tendencia más abierta y variable de las bandas que iban apareciendo y que presentaban precisamente falta de uniformidad en el aspecto. Las bandas vestidas de modo uniforme, quizás con excepción del lead singer que llevaba un atuendo igual pero de otro color, ya habían pasado. Ahora las bandas emergían de la oleada psicodélica con pluralidad de formas, colores y aspectos. La muestra de una vida mucho más rica en experiencias, a algunas de las cuales se accedía a través de estados de conciencia alterados.

Así lo mostraban otras bandas por 1968:


The Who en 1968. Esta banda había surgido en 1964 y había estado ligada al movimiento Mod. En 1968 mantenían trazas de psicodelia, pero cada uno iba adquiriendo su propio perfil.
  
Pink Floyd era otra banda fundada en 1964 y que en 1968 venía de grabar su primer álbum The Piper At The Gates Of Dawn [en los estudios de EMI en Abbey Road, pegados al estudio donde se grababa Sgt. Pepper ...] y se aprestaban a grabar el segundo A Saucerful Of Secrets. En pleno de su etapa psicodélica, Pink Floyd era un cúmulo de experiencias sensoriales diversas y potenciadas por los acid tests, con estímulos auditivos, lumínicos, visuales y mentales. Por ese mismo año, Syd Barrett, la cara más visible de Pink Floyd, entraría en estados depresivos y alterados que llevaron a que fuera reemplazado por David Gilmour. En la foto está la formación inicial de 1968 en la que cada cual sustenta una línea de apariencia totalmente personal.

La banda británica que inició la revolución del Rock hacia su vertiente más dura, Hard Rock o Heavy Rock, a partir de una matriz blusera, se presentaban también como componentes individuales que tenían fisonomías propias, aunque compartiendo los elementos de época, entre ellos, precisamente la libertad de cómo ser percibidos. Led Zeppelin en 1968, sus inicios, antes de cualquier grabación, y sin embargo, una banda que despertó inmediato interés, debido a las procedencias de sus músicos.




Otra de las bandas que abriría el camino hacia el Hard Rock, pero que en 1968 se repartía entre una onda blusera y destellos psicodélicos, en su primer line up, o Deep Purple #1, como suele conocérsela. Mas allá de los detalles de moda, en cuanto a camisas o pantalones ajustados, cinturones anchos o chalecos y sombreros, cada quien los usa y luce a su manera y modela su cabello o no alejándose de la uniformidad de las bandas de tiempos anteriores [Beatles incluidos].

Una de las bandas nuevas en 1968, un tempranísimo Genesis que surcaba los rumbos psicodélicos, como la mayor parte de las bandas de su tiempo.

Otra banda nueva en 1968, desde una perspectiva más blusera que rockera, en su primera formación y que duraría 45 años. Jethro Tull desplegaría en su atuendo un especial desdén por la convención.

Yes como banda nueva en 1968, con evidente interpretación individual del aspecto y la imagen.

Así, pues, atravesando la barrera de la psicodelia, las bandas procedieron a hacer una reinterpretación de la imagen, el atuendo y la apariencia, convirtiendo las prendas usuales y formales en vestuario no solo para el escenario sino también para la vida cotidiana, para una vida que se vinculaba con la cultura que los jóvenes venían produciendo por sí y para sí [y que demostró a la sociedad cuántos dividendos podían producir].



Sus amigos y competidores, The Rolling Stones, también tuvieron una etapa de uniformización. Esta fotografía es de 1963.

Y también atravesaron etapas de transformación. Aquí, en una toma de 1968.

En el caso de The Beatles, la fiesta psicodélica dio lugar, como dijimos a un borrar y empezar de nuevo, ahora como cuatro individualidades que se juntan en un grupo, el mismo al que pertenecían antes pero de modo diferente. Es como en los supergrupos, en los cuales sus integrantes provienen de otras bandas y hace cada cual su aporte individual a un conjunto. En The Beatles de 1968, los cuatro confluyen para hacer sus aportes, y todos provienen de The Beatles de las épocas anteriores.

Y en cuanto a su imagen, no dejarán duda acerca de su individualidad, así como en la música, los temas serán el tema de uno de ellos acompañado por los otros tres.

Cuatro personalidades y estilos en conjunto y cuatro potenciales caminos


El álbum The Beatles, conocido como White Album, dejó muy expresamente marcado este tema de la individualidad, solo que el público seguía viendo a los cuatro como un todo, como la banda que habían sido. Pero desde la presentación gráfica y musical del álbum se dijeron varias cosas: el blanco y la falta de diseño anunciaron un nuevo comienzo y un planteo distinto; las fotografías que acompañan ya no fueron imágenes de grupo sino tomas individuales y diferenciales; los temas revelaron, más que nunca, las vetas diferentes de los músicos y el trabajo de conjunto no desdibuja el perfil individual; la superabundancia de temas en un insólito álbum doble para la época, indicaron que había un potencial creativo que podría inclusive sobrepasar a la banda misma. [Como ejemplo, a finales de ese año, Lennon llevaría su tema Yer Blues a The Rolling Stones Rock'n'Roll Circus y la interpretaría junto a Eric Clapton, Keith Richards y Mitch Mitchels, bajo el nombre de The Dirty Mac.]
Y en 1969, esa posibilidad se fue materializando. Las cuatro individualidades se fueron acentuando más, al punto de llegar a la separación, que como ocurre aún en los matrimonios, no llega al estado público hasta bastante después de producida, aunque se debate entre murmuraciones en el mar de los rumores.

De modo que al final, los cuatro individuos, fijan su imagen personal y se disponen a abrir sus propios caminos.

Eso es lo que se ve en las fotografías y álbumes de ese último momento, no sin antes atravesar un curioso episodio que genera una especie de imagen virtual: el film de animación Yellow Submarine.

Contra todo sentido y lógica, y hasta con cierto grado trasnochado, aparece la película y la banda sonora, en los cuales se retoma la línea psicodélica y una formidable revolución en el cine de animación, pero que poco o nada tiene que ver con el estado de la banda en ese entonces. De hecho, los músicos apenas se comprometieron con el proyecto. La música de la película se nutre de temas ya grabados antes o de inéditos producidos con bastante antelación. La apelación al submarino se remonta a los días de Revolver, álbum del cual proviene el tema que da nombre al disco y la película. El país imaginario donde ocurren los hechos es Pepperland, idea contemporánea del Sgt. Pepper ..., pero de ningún modo vigente en 1969. The Beatles, los reales en la ficción del film y los alter ego en la misma ficción, se confunden en la Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, otra idea ya abandonada en 1969. Sin embargo, y a pesar de los anacronismos, la idea del film consolidó una etapa de imagen de la banda, aún cuando no se trasuntó en cambios de aspecto en los músicos reales. Por el contrario, la estética del film recoge datos de la realidad, pero de la de 1967 y del look beatle de ese entonces.


Versión en dibujos de la imagen psicodélica, a cargo del dibujante checo Heinz Edelmann. No obstante su extemporaneidad en relación al momento en que se produjo, generó un modelo icónico de la psicodelia beatle.


La portada del álbum remite al mundo imaginario de Pepperland y sus habitantes buenos y malos, a los Beatles reales y sus dobles dentro del contexto de la ficción, pero no refleja en absoluto ni la imagen ni el entorno beatle de 1969.

Así que, para 1969, nos hallamos ante la realidad del proceso de separación de la banda, aunque nadie lo creyera por ese entonces. Durante ese año tenemos tres instancias importantes de ese proceso y de la última etapa de la imagen beatle:

  • Filmación de Let It Be, especialmente el registro de su último concierto en la azotea de Apple Records, en el 3 Saville Road.
  • Sesión de fotos de Abbey Road, en la puerta de los estudios de EMI en Abbey Road.
  • Sesión de fotos en Tittenhurst Park, la casa de John Lennon y Yoko Ono en esa localidad londinense, que resultaría la última sesión fotográfica de la banda.
Esos tres momentos se relacionarán con tres ábumes finales de The Beatles, a saber, en ese orden, Let It Be [originariamente denominado Get Back], Abbey Road y Hey Jude [The Beatles Again].  
Let It Be aparece como último de la discografía beatle porque se editó en mayo de 1970, pero sus pistas provienen de las sesiones grabadas a comienzos de 1969, entre enero y abril, conjuntamente con el film de Michael Lindsay - Hogg, y pretendió ser el regreso de The Beatles, aunque en realidad fue su canto de cisne. Las tomas del último concierto, el famoso Rooftop Concert, se hicieron el 30 de enero de 1969.
Abbey Road salió al mercado en setiembre de 1969, pero fue grabado entre enero y agosto del mismo año. De modo que, habiendo aparecido antes de Let It Be, sus temas fueron grabados después de los de aquél. La sesión fotográfica, a cargo de Ian McMillan, tuvo lugar el 8 de agosto de 1969, la que generó una de las más icónicas tapas de disco de la historia y selló una imagen de The Beatles que resulta imperecedera.
Hey Jude [The Beatles Again] fue una edición antológica para USA y otros países del mundo, con temas de singles que no habían sido incluídos en álbumes. La apelación a The Beatles Again, reultaba algo engañosa a esa altura, ya que se sabía que no habría un otra vez para la banda. El disco se editó el 26 de febrero de 1970, a partir de temas grabados en varias fechas anteriores. Las fotografías que se incluyeron provienen de una sesión de fotos en Tittenhurst Park, en la casa de Lennon que estuvo a cargo del fotógrafo estadounidense Ethan Russell y el fotógrafo del Daily Mail Monte Fresco.
Así que, desde el punto de vista de la imagen real, ese es el orden cronológico, pero el público lo conoció en otro orden: 1. Abbey Road, 2. Hey Jude, 3. Let It Be. Esta discrepancia tiene su importancia, ya que la imagen emite un mensaje y la decodificación del mismo tiene mucho que ver con las circunstancias de su emisión. Por tanto, la interpretación que hagamos puede ser algo distinta según el orden que tomemos.
De cualquier forma, hay elementos comunes: la banda ya no aparece como conjunto, pues aunque estén juntos, son evidentes las diferencias personales de estilo, lo cual implica que los músicos están llevando líneas independientes y ya no pueden ofrecer una imagen de conjunto. Cada uno cultiva su propia imagen a despecho de lo que pudiera sugerir en lo grupal. Ya quedan pocos elementos comunes en la imagen y sí hay muchos que revelan sus personalidades afianzadas y dispuestas a proyectos personales.

El orden real: 30 de enero de 1969 en la azotea de Apple



El orden real: 8 de agosto de 1969, a las puertas de EMI en Abbey Road



El orden real: 22 de agosto de 1969 en Tittenhurst Park.

Curiosamente, el único que tiene barba en enero, es el único que no la tiene en agosto, su pelo es más corto y en las tres ocasiones lleva traje.


El orden oficial: 26 de setiembre de 1969, edición de Abbey Road


El orden oficial: 26 de febrero de 1970, edición de Hey Jude [The Beatles Again]

El orden oficial: 8 de mayo de 1970, edición de Let It Be

En Abbey Road caminaron juntos por última vez, atravesaron una última frontera, fue el álbum en el que se reconciliaron para hacer algo grande juntos por una sola vez más. Y aunque parece que fuera antecedente, es posterior, es la real despedida.

Esta etapa muestra lo que desde 1970 sería irreversible: la preparación de cuatro imágenes que se independizan y siguen su curso individual. Es la disolución de la imagen colectiva, tan atendida y cuidada a lo largo de los años anteriores y que cristaliza en imágenes individuales bien definidas, reconocibles y consolidadas.



Lennon en Nueva York
McCartney en la era Wings

Harrison en la época Dark Horse
Ringo a la pantalla
Lo demás, es la historia personal de cada uno, dos de ellas desgraciadamente truncas, las otras dos afortunadamente vigentes.

Bien, amigos de ABBEY ROAD, quisimos hasta aquí centrarnos en otro aspecto de la historia y trayectoria beatle, periférico a lo esencial de su música, pero de peso en cuanto a la significación del fenómeno que configuraron estos cuatro músicos que hace tiempo y en pocos años, lo cambiaron todo.

Nos reencontramos pronto.










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