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domingo, 18 de marzo de 2018

UN PEQUEÑO GIGANTE EN EL CENTENARIO DE MONTEVIDEO: Phil Collins y su primera actuación en Uruguay 17/03/2018

Unas 20.000 personas colmaron la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario de Montevideo para presenciar la primera visita a Uruguay de un grande del Rock, el Pop, el Jazz Fusión y más, Phil Collins, en el marco del Tour Not Dead Yet, que en su etapa latinoamericana fue presentado como The Legendary Phil Collins.



Previo al show, actuaron los teloneros locales Reversa y los teloneros internacionales - más que teloneros, otro show de excelencia - The Pretenders. Cuando tocaron estos últimos, la Tribuna ya estaba prácticamente llena y supo responder calurosamente a esta banda también histórica, orientada en su momento hacia la new wave y el Rock Alternativo. Algo curioso, porque en sus orígenes en 1978, The Pretenders reaccionaron contra la complejidad del Rock Progresivo de entonces, dentro del cual Genesis - la banda de Collins - era paradigmática. Pero ayer, y a lo largo de toda esta gira, comparten escena.

Puntualmente subió al escenario la estrella de la noche junto a una docena larga de músicos y cantantes, para desarrollar un setlist que recorrió los mayores éxitos de Phil Collins en su trayectoria solista. Un par de temas de Genesis - de su etapa más pop - y algunos covers que fueron puntos fuertes de la etapa solista, se unieron a temas incombustibles que van desde las baladas hasta el funk tipo motown.

Los temas de la noche fueron:

Phil Collins Setlist Estadio Centenario, Montevideo, Uruguay 2018, Not Dead Yet Live
Edit this setlist | More Phil Collins setlists


Sin sobresaltos, la banda llevó a escena el mismo setlist que en los conciertos anteriores de este tour latinoamericano, que había comenzado el 22 de febrero en Brasil [Río de Janeiro, San Pablo, Porto Alegre], y continuado por México [Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México], Perú [Lima], Chile [Santiago] y que recaló ayer en Montevideo, Uruguay. La gira continúa los próximos días por Argentina [Córdoba y Buenos Aires] y Puerto Rico [San Juan]

Un Phil Collins visiblemente afectado por la dolencia vertebral que lo aqueja, dirigió el show sentado en el centro del escenario y si bien ello hizo sentir la ausencia del despliegue escénico que el músico solía hacer, con un dominio absoluto del escenario, esta carencia - obligada - fue eficazmente suplida por el movimiento de los músicos y cantantes, sumado al espectáculo visual de las enormes pantallas allí instaladas. Pero por sobre todo, lo que le dio la excelencia que todos esperábamos, fue la super profesional performance de los músicos, con un Nicholas Collins de 16 años blandiendo las baquetas en la batería, tomando el lugar de su padre, impecables coros, una impresionante sección de metales y la inquebrantable solidez de músicos que acompañan a Collins hace una vida, entre los que hay que mencionar, como es obvio, a Daryl Stuermer, la verdadera última guitarra de Genesis. Y sobre esa firme base, desde su involuntario trono, la voz de Collins, intacta, sin una pizca de pérdida en timbre, color, calidez, potencia y expresividad. 



El line up de anoche fue:
  • Phil Collins – voz principal
  • Nicholas Collins – batería, piano
  • Leland Sklar – bajo
  • Daryl Stuermer – guitarra
  • Ronnie Caryl – guitarra rítmica
  • Brad Cole – teckados
  • Arnold McCuller – coros
  • Amy Keys – coros
  • Bridgette Bryant – coros
  • Lamont van Hook – coros
  • Luis Conte – percusión
  • Harry Kim – trompeta
  • Dan Fornero – trompeta
  • George Shelby – saxofón
  • Luis Bonilla – trombón
Un tema aparte fue el estado del tiempo en la noche de Montevideo. Si bien estaban pronosticadas tormentas para la noche, la mañana y la tarde estuvieron despejadas y soleadas. Un poco de nubosidad se hizo presente al anochecer y se fue incrementando al acercarse la hora de comienzo del show de Collins. Hasta la mitad del concierto se veía nubosidad alfrededor del estadio, pero sobre el mismo, el cielo presentaba aún claros despejados. Desde allí, se vieron relámpagos y se hicieron nítidos algunos rayos, pero todavía lejanos. Llegando a los dos tercios del espectáculo, se hicieron presentes las primeras gotas. Justo cuando Collins cantaba "I can feel it coming in the air tonight", comenzó a arreciar la lluvia y hasta el final del espectáculo siguió presente con mayor o menor intensidad. Esto no arredró al público, y allí permanecimos protegiéndonos como fuera posible, como tampoco amilanó a los músicos, que también probaron el agua de los cielos uruguayos. Será un detalle folklórico, pero habla acerca de la profesionalidad de los músicos y del apoyo y entusiasmo del público [además de no querer desperdiciar ni un solo peso del valor de las entradas]. Cada uno de los temas, del primero al último, fueron celebrados con ovaciones que dejaron bien visible el prestigio y la aceptación que Phil Collins ha tenido y mantiene por estas latitudes.




De los shows internacionales de relieve que, afortunadamente, están recalando en el Río de la Plata y en particular en esta pequeña Montevideo, este ha sido uno de los más relevantes, por la producción, por la realización y por la milimétrica justeza de lo entregado al público. Cien por cien profesional, efectivo, redondo por donde se lo mire, indudablemente, para no perdérselo.  

Esta racha de espectáculos continuará este 2018 con el show confirmado para noviembre de Roger Waters y, por lo que se ha dicho, la posible tercera visita de Paul McCartney en setiembre. Ya veremos.

Hasta la próxima 

jueves, 27 de febrero de 2014

HISTORIA BEATLE [VII]: Por las azoteas

Una de las historias más geniales por la simplicidad. Una de las historias más originales por lo transgresora de las convenciones. Una de las muestras más claras de que la creación puede aflorar de lo más cotidiano y convertirlo en lo más singular. Un hecho que se volvió paradigmático y un hito en la historia de los conciertos. Cuando The Beatles subieron a la azotea de Apple en Saville Road dieron por tierra con los mitos, se salieron de sus ropas de ídolos y fueron ellos volviendo a jugar como lo hacían en The Cavern o en Hamburgo, esperando que algo extraordinario sucediera. La excesiva deferencia con que los trataron les resultó decepcionante, pero a cambio, pudieron dejar uno de los testimonios más espontáneos de la gravitación que tenían.

3 Saville Road, zona céntrica de Londres, el epicentro
Ese 30 de enero de 1969 no es una fecha más en el calendario Beatle. Constituye una milestone en su carrera [aunque ya fuera sobre el final] y una puerta que se abrió hacia el futuro, mostrando cómo lo que está arraigado puede aflorar y manifestarse en cualquier momento o circunstancia.

El segundo día de enero de 1969 comienza a desarrollarse un proyecto en el que habían estado de acuerdo los cuatro Beatles. Sabido es que en su estructura de decisión, bastaba que uno se opusiera para vetar una idea. En consecuencia, para hacer algo, debían hacerlo por unanimidad. Este proyecto consistía en la filmación de una película para TV, acerca de la banda, en la que se filmaban también los ensayos para un nuevo álbum. El proyecto llevaba por nombre Get Back y como había unos estudios de cine, Twickenham, que ya estaban alquilados para el rodaje de la película The Magic Christian, en la que intervendría Ringo y el tal proyecto no empezaba hasta febrero, decidieron aprovechar los días de enero en que el estudio estaría disponible. Fue una decisión que aparejó complicaciones: nunca se adaptaron a esos estudios, máxime para hacer filmaciones de tono más intimista, la banda por dentro, el proceso de creación, la gestación de un álbum.

Al mismo tiempo, por insistencia de Paul, discutieron la posibilidad de presentarse nuevamente en vivo, cosa que no hacían desde 1966. La idea era que esa actuación se incluyera en el programa de TV. Allí comenzó la danza de ideas, desde más convencionales como hacerlo en The Roundhouse [antiguo galpón de motores, símbolo de la Revolución Industrial, devenido en los albores de la psicodelia en escenario para conciertos, que sin embargo, para los tiempos que se disponían estaba inaccesible] o más extravagantes como hacerlo en un teatro romano en Túnez, al amanecer, con público de todas las razas y culturas, o hacerlo desde un barco en el Mediterráneo, etc.[1]

El período de grabaciones en Twickenham, lugar frío e inhóspito en el pleno invierno londinense, estuvo plagado también de rispideces, tensión creciente y crisis varias, en medio de discusiones y agresiones.

Un altercado entre John y George motivó que éste se fuera de las grabaciones y virtualmente de la banda. De cualquier modo, el 15 de enero volvió a los ensayos, pero aceptó quedarse si se desechaba la idea del concierto en directo. Estaba dispuesto a que los grabaran ensayando el álbum, pero definitivamente debían abandonar Twickenham.

El traslado de estudio se realizó el día 20 de enero. Se fueron para Saville Road, la sede de Apple, donde se suponía que iban a tener pronto un estudio de grabación para 72 pistas. Nada más lejano a la realidad. El encargado de esa tarea, un personaje que había sido acercado a Apple por John Lennon, era Alexis Mardas, conocido como Magic Alex, un supuesto genio de la electrónica que había encandilado a Lennon con ciertos artilugios, pero que de estudios no sabía nada. Nada estaba hecho del estudio de 72 pistas y lo que estaba hecho estaba mal. Así que The Beatles apelaron a la ayuda de George Martin para que los sacara del apuro. Martin hizo trasladar en préstamo equipos desde EMI a Apple. Así, en condiciones bastante provisorias, la banda continúa con las grabaciones del disco y de las tomas de los ensayos.

George Harrison contribuyó a que el clima de relación mejorara invitando a participar de las sesiones tocando teclados a Billy Preston, amigo personal y músico del circuito.

A fines de enero, la idea de un concierto en directo se cancela definitivamente. A cambio, Michael Lindsay - Hogg, director de las filmaciones, propuso que se hiciera una presentación sorpresiva en la azotea de Apple. En principio, la idea contó con la aprobación de Paul y John y con la negativa de George y Ringo. Sin embargo, los primeros terminaron convenciendo a los segundos.

El 30 de enero, entonces, la banda salió a los techos y desataría una conmoción [pero muy a la inglesa] que ha quedado inmortalizada en lo mejor que tiene el film Let It Be.


En la azotea, todo pronto

Según George Harrison, resultó un pequeño experimento social, a la vez que les permitía hacer algo que nunca habían hecho, ni ellos ni nadie. La experiencia tenía el atractivo de que algo nuevo sucediera para una banda que se hastiaba de sí misma.


Con las cámaras del rodaje en la azotea ...

Mientras los músicos estaban en la azotea al mediodía de ese frío día invernal y las cámaras de Michael Lindsay-Hogg los filmaban, en el improvisado estudio en que habían hecho las otras pistas de Let It Be, George Martin y Glyn Johns como ingeniero, junto al operador de cintas Alan Parsons, procesaban la grabación en dos máquinas de ocho canales.

"Ese fue uno de los más grandes y excitantes días de mi vida. Ver a The Beatles tocando juntos y tener un instantáneo retorno de la gente que los rodeaba, cinco cámaras en el techo, cámaras a través de las calles, en las calles, eso fue increíble", declaró Alan Parsons.


... hacia las calles ...

Seis temas enteros del repertorio Beatle fueron los que se ejecutaron en los 42 minutos que duró el concierto. Varios de ellos se cantaron más de una vez: Get Back [cinco veces], Don't Let Me Down [dos veces], Dig A Pony [dos veces], I Want You (She's So heavy), I've Got A Feeling y One After 909 [una vez cada una] y varios divertimentos pequeños, como Danny Boy, God Save The Queen y A Pretty Girl Is Like A Melody. Alguno de estos registros quedó interrumpido por ser al momento del cambio de cinta por Parsons.

El pequeño experimento social tuvo lugar en el público que, en principio no supo que sería espectador de algo. Varias consideraciones a este respecto: se trató de un público inicialmente random, o sea, los transeúntes que pasaban, los vecinos que pudieran asomarse, trabajadores de la zona que se vieron sorprendidos por el repentino sonido. Luego, fue el público el que decidió serlo, es decir, en lugar de seguir de largo, se comenzaron a concentrar en la calle, alrededor de la puerta de Apple y otros se ingeniaron para trepar a azoteas vecinas para tener visión y no solo sonido y otros, más afortunados solo debieron asomarse a las ventanas. Entre los que se quedaron, muchos fue por curiosidad y otros por placer, pero también los hubo de los que estaban en desacuerdo con el evento y protestaron.

... en las calles, captando todas las reacciones.

Todas estas actitudes se pueden ver en el film de Lindsay-Hogg, con las cámaras que registraban lo que pasaba abajo y alrededor de la azotea que tendió a convertirse por momentos en un epicentro en torno al cual giraban otros acontecimientos provocados por la música. Se incluye en esto también la intervención de la policía metropolitana, los bobbies, quienes primero se limitaron a mantener el orden en la calle, pero luego procedieron a trasmitir a la gente de Apple que debían suspender [no la actuación o el concierto o la música] sino la perturbación que se estaba provocando. Hubo dos avisos para que terminaran, y en el segundo, dos agentes fueron conducidos hasta la azotea por Mal Evans.


Mal Evans tratando de convencer a los bobbies de que pronto van a parar

El que presenta en el film una actitud más desafiante es Paul. Cuando les avisan que la policía intima a que terminen con la música, John y George apagan sus amplificadores, pero Paul lo vuelve a encender y a galopar las notas iniciales de Get Back, dirigiendo ahora la orden de retroceder de la canción hacia los policías. Inmediatamente los demás se pliegan y hacen el tema hasta el final, sabiendo que es el final de la actuación. El tema termina cuando los policías ya habían bajado y el concierto se dispersa. La película termina con la imagen congelada de los músicos pasando por encima de los cables disponiéndose a bajar.


Get Back, Get Back, Get Back To Where You Belonged. Hubiera sido el final apropiado para la película ser desalojados por la policía, arrastrados y pateando los tambores y platillos, pensaron Ringo y Paul, y así lo declararon

Ringo declaró posteriormente que se sintió decepcionado por la policía, que se limitó a decir cortésmente que debían interumpir la música, ya que él esperaba que lo sacaran a rastras de la batería para dar un final apoteósico al concierto y a la película. Decepción parecida manifestó Paul McCartney. Lo cierto es que The Beatles habían generado una vez más un hecho sin precedentes [a excepción de Jefferson Airplane] y aún en su ocaso, marcaban tendencia.

El Rooftop Concert adquirió visos paradigmáticos y varias bandas hicieron sus propios conciertos en azoteas, varias bandas tributo trataron de reconstruirlo.



Un fragmento por demás ilustrativo del film, coincidente con una de las versiones de Get Back. Aquí se ven reacciones del público, de todo tipo de público, en las calles y en las azoteas linderas.




Otra de las versiones de Get Back


Es muy difícil encontrar el pasaje entero de la película en que se da cuenta del concierto de la azotea, al parecer por reclamos de derechos. Pero si seguís este enlace, podés verlo [No hubo forma de poder incrustarlo en el blog]

The Beatles - Rooftop Concert (London Original... por STARDUST72

Al día siguiente se llevó a cabo la sesión final del proyecto Get Back con el rodaje de canciones que no habían sido apropiadas para el concierto de la azotea, como Let It Be o The Long And Winding Road. Así como se terminaron las sesiones, así quedó archivado el proyecto que quedó esperando un año, hasta 1970, para ver la luz. Claro, a esa altura no había retroceso posible y lo único era resignarse a la separación que McCartney anunciara públicamente en abril de 1970. Por eso, el álbum y el film que se lanzaron en mayo de 1970 no se llamaron Get Back sino Let It Be.

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[1] Una acotación interesante al respecto: en 1966 The Roundhouse, desafectada de su función tecnológica desde 1964, se conviertió en sede de espectáculos. Uno de los primeros eventos fue el lanzamiento de la revista IT [International Times], dirigida por Barry Miles, amigo personal de McCartney y con la cual The Beatles colaboraron dándole difusión con entrevistas concedidas. En ese lanzamiento en The Roundhouse, intervino Pink Floyd y seguiría actuando varias veces más en ese escenario con los espectáculos de luces y sonido que ellos desarrollaban en paralelo con los primeros acid tests.
Poco después The Beatles y Pink Floyd coincidirían en estudios contiguos en la sede de EMI en Abbey Road, durante la grabación de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y The Piper At The Gates Of Dawn.  Pocos años después, en 1971, Pink Floyd llevó a cabo una idea con cierta similitud a la que The Beatles habían desechado: filmar a la banda tocando en un teatro romano, solo que este fue en Pompeya y sin público presente.

Hasta la próxima





viernes, 24 de enero de 2014

THE U.S. ALBUMS BOX SET Y EL CINCUENTENARIO DE LA BEATLEMANIA

1964 - 2014. Cincuenta años del estallido de una revolución musical y cultural que, si bien se originó como una excelente operación comercial de venta a granel de cuantos más discos fuera posible, se convirtió en un efecto perdurable y no gobernable a nivel de la cultura joven primero y de la cultura en general después.




Por aquel entonces, The Beatles, encaramados en la cresta de la ola, no tenían idea cierta de cuánto duraría todo eso y pensaban más bien en términos de meses, previendo lo que le ocurría a la mayoría de las bandas.

Todavía no eran concientes de la profundidad de su impacto. Porque al fin de cuentas, no fue solo rock and roll. La significación de esta banda - no es necesario abundar sobre ello - fue determinante en este medio siglo que ha transcurrido. Ni el más iluso, optimista e incondicional fan podría haber previsto tan prolongado y sostenido efecto.



Buena cuenta de estos aspectos quedan testimoniados a través de la edición recentísima de la discografía exclusivamente estadounidense de The Beatles, este box set de 13 CD que reproducen los discos que oficialmente fueron editados para el mercado norteamericano y luego replicados en otros países. [De esto ya dimos cuenta en varios posts anteriores al pasar revista a las discografías Beatle por el mundo].



Producto de la puja comercial entre diferentes sellos editores [Vee Jay, Capitol y United Artists] es la existencia de diferentes versiones de álbumes, con diferente criterio de recopilación [destripamiento del catálogo original Parlophone].

Si bien Vee Jay fue el sello que primeró editó a The Beatles en USA con una selección de temas provenientes de Please Please Me, que aparecieron bajo el título de Introducing The Beatles, y que Capitol recién en 1965 pudo hacer algo semejante cuando editó The Early Beatles, los discos de Vee Jay no se incluyen en este box set, que se basa casi en su totalidad en el catálogo Capitol. Las excepciones son la banda sonora del film A Hard Day's Night y Hey Jude [The Beatles Again], editados originalmente por United Artists y Apple respectivamente.

Un par de datos interesantes que le dan atractivo adicional a este box set. 

En primer lugar, los discos se presentan con las carátulas originales de las ediciones de vinilo y mucho material informativo, así como los temas vienen en el mismo disco en sus versiones mono y estéreo.

En segundo lugar, los discos A Hard Day's Nicht [Original Motion Picture Soundtrack], The Beatles' Story, Yesterday And Today, Hey Jude [The Beatles Again] y Revolver [US edition], se editan en CD oficialmente por primera vez para este box set.

La caja se complementa con un librillo de 64 páginas de información y análisis de la significación histórica de esta discografía.

Algunos lugares para conseguir el box set en la web:


Que los disfruten!!







viernes, 13 de diciembre de 2013

QUÉ TRAE LA DISCOGRAFÍA USA DE THE BEATLES?

Omitimos en el post anterior referirnos a cuáles discos de la discografía USA se incluyen en el box set que saldrá en enero. Dijimos sí que se centra básicamente en el catálogo Capitol, sello que, a la postre, concentró los derechos sobre la música beatle en USA.



También aparece el único disco beatle editado en USA bajo el sello UA, pero no ocurre lo mismo con los dos que aparecieran bajo el sello Vee Jay.

Así que el box set se compondrá de los siguientes discos oficiales editados en USA [ya lo habrán visto en las fotografías]:



  • MEET THE BEATLES, Capitol, 10/01/1964
  • THE BEATLES SECOND ALBUM, Capitol, 10/04/1964
  • A HARD DAY'S NIGHT [OST], United Artists, 26/06/1964]
  • SOMETHING NEW, Capitol, 20/07/1964
  • THE BEATLES' STORY, Capitol, 23/11/1964
  • BEATLES '65, Capitol, 15/12/1964
  • THE EARLY BEATLES, Capitol, 22/03/1965
  • BEATLES VI, Capitol, 14/06/1965
  • HELP!, Capitol, 13/08/1965
  • RUBBER SOUL, Capitol, 06/12/1965
  • YESTERDAY AND TODAY, Capitol, 20/06/1966
  • REVOLVER, Capitol, 08/08/1966
  • HEY JUDE, Apple, 26/02/1970



I Want To Hold Your Hand / I Saw Her Standing There / This Boy / It Won't Be Long / All I've Got To Do / All My Loving / Don't Bother Me / Little Child / Till There Was You / Hold Me Tight / I Wanna Be Your Man / Not A Second Time


Roll Over Beethoven / Thank You Girl / You Really Got A Hold On Me / Devil In Her Heart / Money (That's What I Want) / You Can't Do That / Long Tall Sally / I Call Your Name / Please Mr. Postman / I'll Get You / She Loves You


 A Hard Day's Night / Tell Me Why / I'll Cry Instead / I Should Have Known Better (instr.) / I'm Happy Just To Dance With You / And I Love Her (instr.) / I Should Have Known Better / If I Fell / And I Love Her / Ringo's Theme [This Boy] (instr.) / Can't Buy Me Love / A Hard Day's Night (instr.)
Banda Sonora del film A Hard Day's Night editada por United Artists, poseedora de los derechos del film.


I'll Cry Instead / Things We Said Today / Any Time At All / When I Get Home / Slow DFown / Matchbox / Tell Me Why / And I Love Her / I'm Just Happy To Dance With You / If I Fell / Komme, Gib Mir Deine Hand
Capitol tenía derechos sobre la música pero no sobre la banda sonora, por lo que no podía editar la música como perteneciente a la película. De todos modos se las ingenió para que cinco de los temas aparecieran como provenientes del film.


Entrevistas y notas periodísticas, documentos sonoros del fenómeno de la Beatlemania. Solo para coleccionistas muy acérrimos.



No Reply / I'm A Loser / Baby's In Black / Rock And Roll Music / I'll Follow The Sun / Mr. Moonlight / Honey Don't / I'll Be Back / She's A Woman / I Feel Fine / Everybody's Trying To Be My Baby


Love Me Do / Twist And Shout / Anna (Go To Him) / Chains / Boys / Ask Me Why / Please Please Me / PS I Love You / Baby It's You / A Taste Of Honey / Do You Want To Know A Secret


Kansas City|Hey, Hey, Hey! / Eight Days A Week / You Like Me Too Much / Bad Boy / I Don't Want To Spoil The Party / Words Of Love / What You're Doing / Yes It Is / Dizzy Miss Lizzy / Tell Me What You See / Every Little Thing

Help! / The Night Before / From Me To You Fantasy (instr.) / You've Got To Hide Your Love Away / I Need You / In The Tyrol (instr.) / Another Girl / Another Hard Day's Night (instr.) / Ticket To Ride / The Bitter End|You Can't Do That (instr.) / You're Going To Lose That Girl / The Chase (instr.)


I've Just Seen A Face / Norwegian Wood (This Bird Has Flown) / You Won't See Me / Think For Yourself / The Word / Michelle / It's Only Love / Girl / I'm looking Through You / In My Life / Wait / Run For Your Life


Drive My Car / I'm Only Sleeping / Nowhere Man / Dr. Robert / Yesterday / Act Naturally / And Your Bird Can Sing / If I Needed Someone / We Can Work It Out / What Goes On / Day Tripper
La portada del escándalo. Capitol intentó retirar los 750.000 ejemplares que había lanzado al mercado, pero muchos quedaron en circulación. Fue sustituida por otra portada más presentable.



La portada que sustituyó a la ya famosa Butcher's Cover. En el box set que se editará vendrán las dos portadas.


Taxman / Eleanor Rigby / Love You To / Here, There And Everywhere / Yellow Submarine / She Said She Said / Good Day unshine / For No One / I Want To Tell You / Got To Get You Into My Life / Tomorrow Never Knows



Can't Buy Me Love / I Should Have Known Better / Paperback Writer / Rain / Lady Madonna / Revolution / Hey Jude / Old Brown Shoe / Don't Let Me Down / The Ballad Of John And Yoko
Para ir haciendo boca!

Nos encontramos pronto






DISCOGRAFÍA BEATLE EN USA: BOX SET PARA ENERO 2014

El movimiento no para [por suerte!] y para 2014 se preve la celebración de los 50 años del estallido de la Beatlemania en Estados Unidos [y en el mundo]. Un cincuentenario significativo, ya que allí está el ojo del huracán que transformó todo y sirvió de despegue para lo que llamamos la Cultura Rock.


El comienzo de la British Invasion

Antes que nada, los invito a ver este video promocional que ya está en la página oficial de The Beatles.





Sí, toda la discografía estadounidense remasterizada, excluyendo aquellos álbumes en los que se ciñeron a los originales británicos. Básicamente se trata del catálogo Capitol, al que ya hiciéramos referencia en muy variados posts de este blog.

El Box Set The Beatles The U.S. Albums

Lo curioso es que lo que en su momento fue una operación casi caníbal con el catálogo Parlophone, destripando álbumes, mezclando con singles, para sacar rendimiento económico a esa vaca que daba mucha leche [por no hablar de la gallina de los huevos de oro] y que generó la irónica reacción del grupo en la portada conocida como The Burcher's Cover, para el recopilatorio Yesterday And Today, así como la posterior censura de quienes consideramos que la obra no es una mera yuxtaposición de temas, ahora, por obra y gracia de la historia y en el contexto de este cincuentenario, se vuelve un valioso documento histórico.


Caja, librillo, álbumes


Aclaremos: personalmente no nos gusta para nada ese recorto y pego que hicieron en Capitol. Es una operación comercial que no respeta el fondo artístico. Eso no va en desmedro - obviamente - de la calidad musical de los temas, sí en contra del sentido original de los discos y de la comprensión del proceso creativo de la banda, ya que en cada álbum oficial se nota una personalidad propia y se puede seguir la definición del perfil artístico. Pero resulta que se convierte en un testimonio de época en relación a los tantísimos aspectos que hemos tratdo a lo largo de las páginas de este blog. Por lo tanto, debe celebrarse esta reedición, porque ahora, en conjunto y no con la separación con que aparecieron en los '60, ya no tiene aquel regursto de oportunismo comercial, sino que aparece como una muestra reconstructiva de una etapa crucial en la construcción cultural contemporánea.


El valor testimonial y documental del conjunto

Seguramente que esta edición rendirá sus frutos y beneficios económicos y que no es la primera vez que estos discos se han reeditado. Pero es el conjunto lo que lo hace diferente. A cualquiera que esté interesado en investigar, el conjunto le va a permitir hacer múltiples exploraciones y observar y seguir líneas de investigación diferentes. Desde el análisis comparativo de las tapas, sus diseños y la intencionalidad de los mismos, hasta cómo dialogan los temas entre sí en cada álbum, pasando, por ejemplo, por las versiones de las bandas sonoras de sus dos primeros filmes [A Hard Day's Night y Help!] en las que hay intromisones instrumentales orquestales. O quizás también se quiera ver los criterios recopilatorios en los discos específicamente recopilatorios [Yesterday And Today y Hey Jude The Beatles Again], aunque bien mirados, todos los discos de esta discografía USA son a su manera recopilatorios, al mezclar temas de procedencias varias [álbumes diversos, singles, EPs].

Desde las bandas sonoras hasta The Butcher's Cover


Sin duda, una gran ocasión para quien no es un beatlemaníaco por reflejo, sino un aficionado a su estudio, un degustador de su calidad musical y un apasionado por entender cada día algo más de ese profuso y enormemente rico Universo Beatle.

Hay que esperar a enero: 20 de enero para Gran Bretaña [£145.00], 21 de enero para Estados Unidos [U$S 199] y, curiosamente, 17 de enero para Australia. ¿En el resto del mundo?, no tenemos datos, esperamos que sea lo más rápido posible.

Nos reencontramos pronto










domingo, 10 de noviembre de 2013

LA IMAGEN BEATLE

Como parte de todo lo que rodea a The Beatles en el Universo Beatle, la imagen de la banda en conjunto y de cada uno en particular, reviste singular importancia y muestra una evolución muy notable acompasada con el desarrollo musical de la banda en un proceso que fue, sin duda, polifacético.

La evolución de The Beatles no llegó a 15 años, contando desde sus más remotos orígenes con The Quarrymen en 1957, algo que hoy puede resultar llamativo, ya que al día de hoy hay bandas que celebran su cincuentenario, como The Rolling Stones [o The Who el año próximo] o sus 45 años de trayectoria, como Yes o Jethro Tull. Y lo más llamativo es cómo esa poco más que década de The Beatles fue tan determinante y revulsiva que finalmente lo cambió todo. Asimismo, fue una trayectoria donde lo interno y lo externo fueron cambiando sincronizadamente, expresando el cambio de aspecto exterior, los procesos de desarrollo interior, que también se volcaban hacia el exterior a través del producto principal: la música.

Hoy vamos a intentar recorrer el camino de la apariencia física de la banda destacando las transparencias que permiten observar el interior.

La historia comienza en la unión de Paul McCartney a la banda de John Lennon, The Quarrymen, en 1957 y la posterior integración de George Harrison. Permanecerán como The Quarrymen hasta 1960, año en el que pasarán por varias denominaciones [The Beetles, Johnny & The Moondogs, The Silver Beatles] hasta arribar a la denominación definitiva, The Beatles

En 1960 se unieron a la banda de John, Paul y George, Stu Sutcliffe primero y Pete Best luego. Con este formato pasaron hasta 1961, viajando a Hamburgo donde sus actuaciones arrasaban de éxito, hasta que Sutcliffe abandonó la banda para dedicarse a las artes plásticas y a su pareja alemana, Astrid Kircherr, fotógrafa que tendría muchísimo que ver en la imagen exitosa del grupo. Como cuarteto siguieron viajando a Hamburgo hasta 1962. A esta altura ya tenían como reprsentante a Brian Epstein, quien habiéndolos conocido en el club The Cavern de Liverpool, decidió representarlos y les consiguió audiciones en Decca y EMI para sus primeras grabaciones. 

La pifia histórica de los directivos de Decca al rechazar grabar a la banda, dejó abierto el camino para que llegaran a EMI y conocieran, en los míticos estudios de Abbey Road, a George Martin. Pero también esto provocó que tuvieran de despedir a Pete Best y sustituirlo por otro baterista [que para la grabación fue un baterista de sesiones] y que finalmente sería Ringo Starr, proveniente de Rory Storm & The Hurricanes.

De allí para adelante, la banda tendría la misma composición y el mismo nombre por el resto de años que tuvo de existencia.

Veamos que pasó con su look.

The Quarrymen era, básicamente, una banda de skiffle, un género musical muy en boga antes de la avalancha que provocó el Rock'n'Roll, tras su aparición en 1955, a partir de que Alan Freed le pusiera nombre desde su programa radial en Estados Unidos. La llegada de discos estadounidenses a Inglaterra era muy dificultosa y más aún la edición. Si se tenía la suerte de tener contactos en el puerto, era posible hacerse con alguno de los discos que traían algunas personas para venderlos, muchas veces la tripulación de los barcos. De lo contrario, había que conformarse con la radio y la limitada cantidad de temas que emitían, o con suerte, captar alguna emisión estadounidense con la onda corta, si se tenía el aparato apropiado. Los jóvenes tenían disponibilidad económica limitada en la gris posguerra británica, pero las novedades musicales comenzaron a dar otro color al mundo joven. De cualquier forma, The Quarrymen, como banda de skiffle, siguió el modelo de apariencia de los músicos del género.


The Quarrymen, adolescentes de 15 o 16 años


Músicos de skiffle con toda la ropa y pelo

Pero el aumento de influencia de la música estadounidense, con el avasallante Rock'n'Roll, de Bill Halley primero y de Elvis después, fue haciendo variar la orientación hacia una imagen más propia de jóvenes y no de jovencito remedando a los veteranos. Fuera las moñitas y ese aire de vaquero aburguesado: ahora la imagen decía que eran lo que se veía, jóvenes actuales, con cierta arrogancia y empaque. Así que a fines de los '50, Inglaterra se pobló de Teddy Boys, ataviados con remedos de dandy, dando una imagen de seguridad y, sobre todo, diciendo: somos diferentes a nuestros padres.


Una banda de Teddy Boys, con los característicos jopos y su pretensión de elegancia propia.

Con Johnny & The Moondogs el estilo Teddy Boy se vuelve más informal y se opera una transición.

En 1960 y con las perspectivas de actuar en Hamburgo, con todo lo que implicaba esa ciudad [de pecado a los ojos de la moral británica] la imagen debió adaptarse a un estilo más rudo, más portuario, más imponente. El cuero empieza a aflorar junto con las camperas. El porte se hace más hosco y mucho más sexual. Los Teddy Boys dejan paso a los rockers, muchachos jóvenes, enérgicos, vitales, directos y sin refinamientos. Como hijos de la clase obrera [excepto Lennon, de familia más acomodada y burguesa, aunque no exento de motivos para mostrarse agresivo] se muestran con la aspereza de su clase y se manifiestan en un lenguaje directo, sin ambages.


El lenguaje del cuero y el gesto más desafiante de los rockers.

 
El modelo de Hamburgo: jóvenes que hacen sus cosas propias, que miran con seguridad y seriedad, entre desafiantes y reprobadores del mundo que los rodea. Chicos rudos para ambientes portuarios de cabaret y night clubs, con clientela ruidosa, pendenciera y prostibularia.

En Hamburgo, no obstante, dieron también con otro ambiente, más artístico e intelectual. El encuentro con Klaus Voorman y Astrid Kircherr, la amistad que desarrollaron con ellos y el intercambio cultural que ello significó, fue como un pulimiento en estos jóvenes. Astrid Kircherr iniciaría una relación amorosa con Stu Sutcliffe, que duraría poco debido a la prematura muerte de Stu por una hemorragia cerebral. La relación con Astrid llevó a Stu a decidir quedarse en Hamburgo y, por tanto, dejar la banda, para dedicarse a las artes plásticas que era lo que verdaderamente gustaba hacer. Al fin y al cabo se había unido a la banda para complacer a su amigo Lennon, pero jamás llegó a aprender bien a tocar el bajo, rol que le cupo a McCartney cuando Stu se fue de la banda. Entre tantas cosas, Astrid, con ojo fotográfico vislumbró un cambio de apariencia que experimentó en Stu. Cambió su peinado, llevándolo al icónico flequillo beatle, para hacerlo aparecer como un nuevo tipo de joven. Tras esa experiencia, los demás incorporaron el mismo peinado, con lo cual, Astrid Kircherr devino en la creadora del primer estilo propiamente beatle, sin influencias de otras vetas culturales [skiffle, teddy boy, rocker]. Ese peinado, que se popularizó luego entre los jóvenes de todo el mundo, pasó a ser la primera inequívoca seña de identidad beatle y, por añadidura, como seña de identidad del joven moderno.

El pelo más largo, el flequillo, el abandono del fijador para los jopos, confirieron un aire más descontracturado y menos reconcentrado a la imagen beatle. Para cuando volvieron a Gran Bretaña en 1962, a su peinado se fueron incorporando otros elementos de vestimenta. Los músicos y las bandas de comienzos de los '60, por más rockeros que fueran, vestían trajes. De modo que los trajes fueron incorporados, pero también el calzado: un tipo de botita corta que hizo furor.

Los tempranos Beatles de 1962 con el nuevo aire que marcó un modelo de referencia.
Con la grabación en enero de 1963 del primer LP, Please Please Me, también se dio la operación de imponer una imagen y esa imagen estuvo en la portada del álbum. El grupo, ahora con la formación que sería la definitiva, mirando desde lo alto de la escalera de las oficinas de EMI en Manchester Square, exhibiendo su emblemática apariencia, estaba dando un fuerte mensaje a su creciente público y estableciendo parámetros nuevos.


Flequillos, trajes y éxito: el camino de ascenso y el principio de la Beatlemanía que se aproximaba.

Hacia 1963, tenemos ya una imagen consolidada que alterna las formalidades mundanas de la sociedad con las audacias de jóvenes que están marcando un nuevo rumbo. Los trajes, camisa y corbata de rigor se combinan con las botas, ya llamadas beatle style o beatle boots y el largo de pelo y el peinado. Lo más importante de todo, estos jóvenes se perfilan como una juventud descontracturada, creativa, con humor pero sin el aire de los jóvenes de Rebelde sin causa [James Dean] o de Salvaje [Marlon Brando] que habían adquirido popularidad en la década anterior a través del cine de Hollywood.

Esa imagen se acentuará y consolidará en el año epicentro de la Beatlemania: 1964.



La imagen beatle que deambula con seguridad y soltura por la ciudad [Liverpool] y la gran ciudad [Londres] con dominio sobre el medio en un irrefrenable ascenso. Un tipo nuevo de joven para una sociedad a la que empezarían a empujar para que cambiara.


Mientras el pelo crece, la imagen se comienza a cuidar más. Las fotografías están a cargo de profesionales de renombre, en este caso, Robert Freeman. La estética de la foto comienza a poner en contacto a estos jóvenes con ambientes artístico - musicales de otro nivel y a tomarlos como imagen plástica, no solo de veneración para adolescentes con explosiones hormonales.

Un salto cualitativo en la difusión de la imagen lo constituye la cinematografía y buena parte de la explosión de la Beatlemania pasa por el debut en cine de The Beatles con el film de Richard Lester A Hard Day's Night. Además de ser una precoz muestra de mezcla entre documental y film de argumento, muestra a The Beatles encarnando a The Beatles en un día de agitación, perseguidos por los fans y desplegando un histrionismo que, aunque primitivo, es natural y un sentuido del humor altamente británico. Esa vida mostrada en el film tiene una banda sonora implícita y obligada. La vida de The Beatles, la de los miles de adolescentes y jóvenes que los siguen, de los policías que los protegen, la de la sociedad que presencia perpleja su peripecia, transcurre al ritmo de la música de The Beatles. Es la imagen de una nueva sociedad y una nueva juventud y que vayan después a juntar los pedazos de la almidonada sociedad británica de posguerra.


El vértigo se añade a la vida de estos jóvenes. La estática sociedad inglesa se moviliza. Algo está cambiando, la realidad ya no es única y gris. Hay jóvenes que están mostrando otras posibilidades.

Multifacéticos, variados como la vida misma, ocurrentes, expresivos, humoristas y joviales, propositivos, irreverentes e inconformistas pero no destructivos, así parecen mostrarse en cada uno de los cuadritos, así como en el cine lo hacen en 24 cuadros por segundo.

Entre 22 y 25 años tienen cuando ya están en la cúspide de la carrera comercial, pero apenas creciendo en la carrera artística. No siempre van de la mano ambas cosas. Interesante el hecho de que el manejo de la fama no haya entorpecido el manejo de la creatividad. Aunque todavía quedaría paño por cortar con eso de la Beatlemanía, durante 1965, es intensificación de la imagen lo que vamos a ver. Pelo más largo ostensiblemente, uso de patillas, más desenfado, abandono de las camisas y las corbatas, un aire más suelto, una construcción más afirmada de identidad propia.


Gesto afirmativo de saber a dónde van. Confianza en la propia evolución. Seguridad del rumbo. Energía visible.


La imagen aún tratada por Freeman como profesional de fama. Y pese a la confianza, la seguridad, la energía y lo afirmativo, se cuela algún signo de fatiga que amaga fisurar la imagen. Tienen el mismo pelo y el atuendo, pero la mirada tiene alguna vacilación.

No obstante, la imagen se vuelve a afirmar con otra incursión cinematográfica. En 1965 es el turno de Help!, un filme también de Richard Dick Lester, en el que también se encarnan a sí mismos, pero no ya en un semi documental de sus agitadas vidas, sino en un delirio de fantasía, mezclando complots internacionales, rituales sacrificiales y desvaríos cintíficos, con la inserción accidental y accidentada de The Beatles en todo esto. Así que su imagen - o aditamentos figurados a ella - los vuelve aventureros, intrépidos sin buscarlo, protegidos por una providencial inconciencia en medio de los movimientos caóticos del entorno. Algo parecido a las vicisitudes agitadas y desenfrenadas que los rodeaban en sus giras y conciertos.


Un aire de cierto exotismo en las escenas filmadas en Austria, así como las que también se rodaron en Bahamas. The Beatles pidieron incluir lugares que no conocieran, si se quiere aún con algo de provincianismo, quizás con cierto espíritu lúdico, de jugar a ser otros que juegan a ser ellos mismos.

En la tapa del disco también es la imagen exótica la que prevalece. Sin embargo, dentro de esa cubierta están ellos mismos: algo así como que lo que ellos representan permanece aún bajo otras apariencias y otras realidades. Ciertamente, el fenómeno beatle ya tenía dimensiones mundiales.

Pero fue entonces que la exposición pública adquirió una intensidad y magnitud inéditas por aquel tiempo para cualquier artista. Y la Beatlemania amagó convertirse también en Beatlefobia a partir del crecimiento imaprable de la popularidad del grupo y lo que ella generaba en la gente. Al punto que, del amor al odio puede solamente mediar un instante, un milímetro o un parpadeo. Las declaraciones de Lennon acerca de la popularidad de The Beatles superando a la de Jesús, desató fuertes reacciones en los sectores más duros del cristianismo fundamentalista de Estados Unidos, lo cual llevó a manifestaciones masivas en contra de la banda, que incluyeron quema de discos y fotografías de los músicos en piras colectivas, especialmente en el sur de USA. Las disculpas de Lennon no mermaron las reacciones y, por el contrario, abonaron las ideas ya existentes acerca de la relación entre el Rock'n'Roll y la decadencia moral [Antes había sido Elvis The Pelvis, ahora era Lennon el blasfemo y más adelante serían los rockeros satánicos] 


Los últimos tiempos de la Beatlemanía

Conjunto de fotos de Robert Freeman para la contraportada de Rubber Soul, en las que empiezan a percibirse cambios individuales.

Las cosas empiezan a cambiar, la imagen comienza a distorsionarse. Ya no seremos los de antes, nuestra música tampoco. Las drogas hacen ver el mundo diferente, pero el mundo también se muestra diferente y puede volverse hostil.

Así que los chicos buenos comenzaban a cambiar. Y su imagen comenzó también a virar. No está ajeno a esto el hecho de haber sido introducidos por Bob Dylan en el consumo de drogas, las cuales también obrarían en el sentido de abandonar la imagen un tanto cándida que habían desarrollado durante la Beatlemania. La realidad venía a revelarles que no todos los veían como portadores de esa candidez y que algunos los veían con rechazo.

Sumemos los episodios que fueron determinantes en su decisión de abandonar las giras a mediados de 1966. En primer lugar, la gira por Japón y su concierto en el Budokan, espacio sagrado que no recibía comunmente más que actividades de luchadores, vinculadas con lo religioso. Su profanación con un concierto de Rock, por más amor que proclamara no fue del agrado de los japoneses tradicionalistas, a pesar de la paradoja de que ese escenario, al día de hoy ha recibido a las más importantes e icónicas bandas de Rock y que esta música es una de las más preferidas en Japón actualmente.

Más grave aún fue su gira por Filipinas. Habiendo dado un concierto para 100.000 personas, desairaron a la primera dama Imelda Marcos, esposa del dictador Ferdinand Marcos, cuando rechazaron una invitación de ella. La policía de Manila trató muy mal a todo el grupo que iba con la banda y a los propios músicos, en episodios que les hicieron temer por su integridad física.

Por esto, una vez cumplidos los últimos compromisos pactados, dieron su último concierto en el Candlestick Park de San Francisco, de apenas media hora de duración ante 25.000 personas [cifra ridícula para la actualidad y baja, ciertamente, para The Beatles entonces].

Allí su imagen cambió y empezaron a aparecer más los rasgos individuales por encima de los grupales.


Uno a uno van cobrando perfiles más definidos cada cual a su manera y comenzando a recorrer caminos más individuales. El cese de las giras y los conciertos les permitió concentrarse más en la creación y en la exploración de su propia peculiaridad. No era fácil saber quién se era y seguir construyéndose cuando se era parte del conjunto de personas más famoso, amado/odiado del momento.

Revolver. El impulso al cambio empezado en Rubber Soul. Cuatro personalidades que comienzan a manifestarse con soltura, sin ser prisioneros de sí mismos ni de la fama ni del dinero. Lo que está esbozado en esta imagen del grupo, se verá desarrollado con gran intensidad en su álbum siguiente. Por ahora, los cuatro muchachos que se mostraban uniformemente [skiffle, teddy boys, rockers, beatles style] empiezan a dar señales de salir nuevamente del cascarón y lo van a hacer con nuevos y vistosos plumajes [propios, no ajenos].
 
El mundo se revolucionó en 1967. Hechos como la Guerra de Vietnam venían horadando la conciencia global y se convirtió en un objetivo para sustentar las posiciones de reclamos de paz que se fueron haciendo más frecuentes y extendidos por el mundo. Así, la juventud protagonizó un movimiento contracultural sin precedentes, ya fuera al margen del sistema, dentro del sistema y/o contra el sistema. Psicodelia, Underground, Flower Power, Verano del amor, Hippies, Acid Test, Haight-Ashbury, son algunos términos que connotan la situación de entonces. Y en ese contexto, The Beatles proveyeron la música y banda sonora de ese tiempo, la imagen, la creatividad y la imaginación necesarias para provocar la mayor celebración de la cultura popular que se haya visto. Dieron al mundo su primera obra monumental que serviría como jalón de muchas novedades en la cultura cotidiana, la música y el arte: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.



Un giro sustancial. La formalidad psicodelizada. La imaginación al poder. La definición de las personalidades y la resignificación de lo convencional.

La idea del álbum de ser el producto de una banda ficticia de nombre entre naïf y kitsch, que interpreta la música de The Beatles, quienes a su vez juegan explícitamente a ser otros y no aquellos que fueron [convertidos en muñecos de cera] implica toda una redefinición de la imagen. A eso sumemos el entorno poblado de personajes, algunos míticos y otros casi desconocidos por las mayorías que constituyen el selecto público que se manifiesta con murmullos, aplausos y risas al comienzo y al final del álbum, como si de un concierto se tratara. La imposibilidad física, temporal y espacial que plantea la carátula más famosa de la historia [quizás una de las dos más famosas, si consideramos la de Abbey Road], con la prestigiosa firma de Peter Blake en el diseño y la celebrada cámara de Michael Cooper en la fotografía, que pone en un mismos espacio-tiempo a personajes que solamente pueden formar parte de un mismo universo mental, intelectual y emocional.

Esto es ya decir que aquellos Beatles son, a partir de entonces, otros Beatles muy otros y que la apariencia de funeral que cobra la carátula, no es otra cosa que la despedida psicodélica a la Beatlemanía y el recibimiento celebratorio de la nueva cultura y sus personajes, empezando por los músicos mismos que se regeneran y reinventan a través de la crisálida psicodélica.



Beatles alter ego, como la banda de Sgt. Pepper. Bajo los uniformes, no obstante, se manifiestan las cuatro individualidades que conforman el grupo y que quedan de algún modo indicadas porque, aún siendo uniformes, no son iguales.

Entierro psicodélico de la Beatlemanía, celebración de la cultura popular, mundo poblado de personajes que conviven en el plano mental e intelectual, expresión apoteósica del más puro Pop inglés ... ¿cuántas cosas más puede llegar a ser una imagen paradigmática?

1967 fue un año muy rico pero también muy dramático. La creación de Sgt. Pepper ... llevó meses de estudio, muchísimas horas de creación, ensayo, arreglos, grabación y demás. Todo ello entre rumores crecientes de que la banda estaba agotada y ese era su final. En medio de búsquedas espirituales en las conferencias del maharishi Maheshi Yogi en la localidad de Bangor, en Gales, les llegó la noticia de la muerte [autoinfligida] de Brian Epstein, su manager y mentor, quien sufría de estados depresivos. Seguramente el abandono de las giras y el encierro de la banda en el estudio, perdiendo contacto con él y ganándolo con George Martin, lo sumió en oscuros presagios acerca del futuro propio y de la banda.

El golpe fue más fuerte de lo que podía suponerse, ya que la gestión de Epstein, si bien desde los entretelones, era el soporte básico de lo que hacían. Pero todo estaba cambiando y seguiría haciéndolo. La exploración con las drogas, la inmersión en la psicodelia, las búsquedas espirituales en la meditación y en el orientalismo, trajeron ingredientes nuevos a la imagen que había salido de Sgt. Pepper ... Ahora, librados a su iniciativa y manejo propios, encararon otro tipo de proyectos. Uno de ellos llegó a fines de 1967 y constituyó el primer fracaso comercial, o quizás así lo pareció entonces. La producción para televisión del film Magical Mystery Tour, con la batuta protagónica de Paul McCartney dejó la sensación de exceso y no fue comprendida. El reconocimiento a esta película ha sido retrospectivo. Pero en aquel momento pareció más de lo que los ingleses podían tolerar, aún cuando proviniera de The Beatles, que seguían siendo los hijos mimados del público británico.



Los aires psicodélicos se acentúan y el recurso de jugar a ser otros que se mueven con banda sonora de The Beatles, es decir el juego de ser personajes de sus propios temas, se multiplica en Magical Mystery Tour.

Esta película les permitió adoptar otras personalidades alter ego. El recurso fue eficiente para pasar la transición que, a esta altura, venía acelerándose y no tenía retorno. Dos años antes tan solo, eran los maniquíes de cera de la tapa de Sgt. Pepper ... A fines de 1967, la imagen de The Beatles, la real, la ficticia y la supuesta, se hace multiforme.



Son los viajeros que emprenden el Viaje Mágico y Misterioso, cada cual con sus motivaciones, partiendo de una realidad reiterada anualmente en las excursiones a Blackpool, balneario de mediano porte, a ver los fuegos artificiales. Nada extraordinario, hasta que aparece este Magical Mystery Tour que lo disloca y transforma todo. Tal como la imagen Beatle.


O son los animales en el disfraz, la banda que aparece en I Am The Walrus, una de las creaciones más surreales y psicodélicas de Lennon que trasmite sin dar lugar a duda las metamorfosis que estaban transitando. I am He as You are He as You are Me and We are All together, dice la letra e ilustra claramente ese juego de identidades y apariencias.


Asimismo son los magos que intentan desviar el curso del Magical Mystery Tour y que, al modo de las utopías clásicas, llevan a toda la troupe a una tierra fuera de la lógica y de la razón común. El viaje se vuelve una alucinada experiencia en la que las drogas no son ajenas.



Pero pueden ser también los elegantes caballeros de smoking que bajan las escaleras de un escenario de variedades, con parejas danzando al son de una canción que fue un éxito antes de que tu madre hubiera nacido y que seguramente ella conocería [Let's all get up and dance to a song that was a hit before your mother was born ... Your mother should know ...]

Toda esta diversificación en la imagen, llevaría en 1968 a una especie de grado cero, de nuevo comienzo, de reset de la imagen, una vuelta a cero, una puesta en blanco, en blanco, en blanco ... Así llegó el The Beatles aKa White Album. En 1968, cada uno fue definiendo su propia fisonomía, independientemente de formar parte de un mismo grupo, se afiliaron a la tendencia más abierta y variable de las bandas que iban apareciendo y que presentaban precisamente falta de uniformidad en el aspecto. Las bandas vestidas de modo uniforme, quizás con excepción del lead singer que llevaba un atuendo igual pero de otro color, ya habían pasado. Ahora las bandas emergían de la oleada psicodélica con pluralidad de formas, colores y aspectos. La muestra de una vida mucho más rica en experiencias, a algunas de las cuales se accedía a través de estados de conciencia alterados.

Así lo mostraban otras bandas por 1968:


The Who en 1968. Esta banda había surgido en 1964 y había estado ligada al movimiento Mod. En 1968 mantenían trazas de psicodelia, pero cada uno iba adquiriendo su propio perfil.
  
Pink Floyd era otra banda fundada en 1964 y que en 1968 venía de grabar su primer álbum The Piper At The Gates Of Dawn [en los estudios de EMI en Abbey Road, pegados al estudio donde se grababa Sgt. Pepper ...] y se aprestaban a grabar el segundo A Saucerful Of Secrets. En pleno de su etapa psicodélica, Pink Floyd era un cúmulo de experiencias sensoriales diversas y potenciadas por los acid tests, con estímulos auditivos, lumínicos, visuales y mentales. Por ese mismo año, Syd Barrett, la cara más visible de Pink Floyd, entraría en estados depresivos y alterados que llevaron a que fuera reemplazado por David Gilmour. En la foto está la formación inicial de 1968 en la que cada cual sustenta una línea de apariencia totalmente personal.

La banda británica que inició la revolución del Rock hacia su vertiente más dura, Hard Rock o Heavy Rock, a partir de una matriz blusera, se presentaban también como componentes individuales que tenían fisonomías propias, aunque compartiendo los elementos de época, entre ellos, precisamente la libertad de cómo ser percibidos. Led Zeppelin en 1968, sus inicios, antes de cualquier grabación, y sin embargo, una banda que despertó inmediato interés, debido a las procedencias de sus músicos.




Otra de las bandas que abriría el camino hacia el Hard Rock, pero que en 1968 se repartía entre una onda blusera y destellos psicodélicos, en su primer line up, o Deep Purple #1, como suele conocérsela. Mas allá de los detalles de moda, en cuanto a camisas o pantalones ajustados, cinturones anchos o chalecos y sombreros, cada quien los usa y luce a su manera y modela su cabello o no alejándose de la uniformidad de las bandas de tiempos anteriores [Beatles incluidos].

Una de las bandas nuevas en 1968, un tempranísimo Genesis que surcaba los rumbos psicodélicos, como la mayor parte de las bandas de su tiempo.

Otra banda nueva en 1968, desde una perspectiva más blusera que rockera, en su primera formación y que duraría 45 años. Jethro Tull desplegaría en su atuendo un especial desdén por la convención.

Yes como banda nueva en 1968, con evidente interpretación individual del aspecto y la imagen.

Así, pues, atravesando la barrera de la psicodelia, las bandas procedieron a hacer una reinterpretación de la imagen, el atuendo y la apariencia, convirtiendo las prendas usuales y formales en vestuario no solo para el escenario sino también para la vida cotidiana, para una vida que se vinculaba con la cultura que los jóvenes venían produciendo por sí y para sí [y que demostró a la sociedad cuántos dividendos podían producir].



Sus amigos y competidores, The Rolling Stones, también tuvieron una etapa de uniformización. Esta fotografía es de 1963.

Y también atravesaron etapas de transformación. Aquí, en una toma de 1968.

En el caso de The Beatles, la fiesta psicodélica dio lugar, como dijimos a un borrar y empezar de nuevo, ahora como cuatro individualidades que se juntan en un grupo, el mismo al que pertenecían antes pero de modo diferente. Es como en los supergrupos, en los cuales sus integrantes provienen de otras bandas y hace cada cual su aporte individual a un conjunto. En The Beatles de 1968, los cuatro confluyen para hacer sus aportes, y todos provienen de The Beatles de las épocas anteriores.

Y en cuanto a su imagen, no dejarán duda acerca de su individualidad, así como en la música, los temas serán el tema de uno de ellos acompañado por los otros tres.

Cuatro personalidades y estilos en conjunto y cuatro potenciales caminos


El álbum The Beatles, conocido como White Album, dejó muy expresamente marcado este tema de la individualidad, solo que el público seguía viendo a los cuatro como un todo, como la banda que habían sido. Pero desde la presentación gráfica y musical del álbum se dijeron varias cosas: el blanco y la falta de diseño anunciaron un nuevo comienzo y un planteo distinto; las fotografías que acompañan ya no fueron imágenes de grupo sino tomas individuales y diferenciales; los temas revelaron, más que nunca, las vetas diferentes de los músicos y el trabajo de conjunto no desdibuja el perfil individual; la superabundancia de temas en un insólito álbum doble para la época, indicaron que había un potencial creativo que podría inclusive sobrepasar a la banda misma. [Como ejemplo, a finales de ese año, Lennon llevaría su tema Yer Blues a The Rolling Stones Rock'n'Roll Circus y la interpretaría junto a Eric Clapton, Keith Richards y Mitch Mitchels, bajo el nombre de The Dirty Mac.]
Y en 1969, esa posibilidad se fue materializando. Las cuatro individualidades se fueron acentuando más, al punto de llegar a la separación, que como ocurre aún en los matrimonios, no llega al estado público hasta bastante después de producida, aunque se debate entre murmuraciones en el mar de los rumores.

De modo que al final, los cuatro individuos, fijan su imagen personal y se disponen a abrir sus propios caminos.

Eso es lo que se ve en las fotografías y álbumes de ese último momento, no sin antes atravesar un curioso episodio que genera una especie de imagen virtual: el film de animación Yellow Submarine.

Contra todo sentido y lógica, y hasta con cierto grado trasnochado, aparece la película y la banda sonora, en los cuales se retoma la línea psicodélica y una formidable revolución en el cine de animación, pero que poco o nada tiene que ver con el estado de la banda en ese entonces. De hecho, los músicos apenas se comprometieron con el proyecto. La música de la película se nutre de temas ya grabados antes o de inéditos producidos con bastante antelación. La apelación al submarino se remonta a los días de Revolver, álbum del cual proviene el tema que da nombre al disco y la película. El país imaginario donde ocurren los hechos es Pepperland, idea contemporánea del Sgt. Pepper ..., pero de ningún modo vigente en 1969. The Beatles, los reales en la ficción del film y los alter ego en la misma ficción, se confunden en la Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, otra idea ya abandonada en 1969. Sin embargo, y a pesar de los anacronismos, la idea del film consolidó una etapa de imagen de la banda, aún cuando no se trasuntó en cambios de aspecto en los músicos reales. Por el contrario, la estética del film recoge datos de la realidad, pero de la de 1967 y del look beatle de ese entonces.


Versión en dibujos de la imagen psicodélica, a cargo del dibujante checo Heinz Edelmann. No obstante su extemporaneidad en relación al momento en que se produjo, generó un modelo icónico de la psicodelia beatle.


La portada del álbum remite al mundo imaginario de Pepperland y sus habitantes buenos y malos, a los Beatles reales y sus dobles dentro del contexto de la ficción, pero no refleja en absoluto ni la imagen ni el entorno beatle de 1969.

Así que, para 1969, nos hallamos ante la realidad del proceso de separación de la banda, aunque nadie lo creyera por ese entonces. Durante ese año tenemos tres instancias importantes de ese proceso y de la última etapa de la imagen beatle:

  • Filmación de Let It Be, especialmente el registro de su último concierto en la azotea de Apple Records, en el 3 Saville Road.
  • Sesión de fotos de Abbey Road, en la puerta de los estudios de EMI en Abbey Road.
  • Sesión de fotos en Tittenhurst Park, la casa de John Lennon y Yoko Ono en esa localidad londinense, que resultaría la última sesión fotográfica de la banda.
Esos tres momentos se relacionarán con tres ábumes finales de The Beatles, a saber, en ese orden, Let It Be [originariamente denominado Get Back], Abbey Road y Hey Jude [The Beatles Again].  
Let It Be aparece como último de la discografía beatle porque se editó en mayo de 1970, pero sus pistas provienen de las sesiones grabadas a comienzos de 1969, entre enero y abril, conjuntamente con el film de Michael Lindsay - Hogg, y pretendió ser el regreso de The Beatles, aunque en realidad fue su canto de cisne. Las tomas del último concierto, el famoso Rooftop Concert, se hicieron el 30 de enero de 1969.
Abbey Road salió al mercado en setiembre de 1969, pero fue grabado entre enero y agosto del mismo año. De modo que, habiendo aparecido antes de Let It Be, sus temas fueron grabados después de los de aquél. La sesión fotográfica, a cargo de Ian McMillan, tuvo lugar el 8 de agosto de 1969, la que generó una de las más icónicas tapas de disco de la historia y selló una imagen de The Beatles que resulta imperecedera.
Hey Jude [The Beatles Again] fue una edición antológica para USA y otros países del mundo, con temas de singles que no habían sido incluídos en álbumes. La apelación a The Beatles Again, reultaba algo engañosa a esa altura, ya que se sabía que no habría un otra vez para la banda. El disco se editó el 26 de febrero de 1970, a partir de temas grabados en varias fechas anteriores. Las fotografías que se incluyeron provienen de una sesión de fotos en Tittenhurst Park, en la casa de Lennon que estuvo a cargo del fotógrafo estadounidense Ethan Russell y el fotógrafo del Daily Mail Monte Fresco.
Así que, desde el punto de vista de la imagen real, ese es el orden cronológico, pero el público lo conoció en otro orden: 1. Abbey Road, 2. Hey Jude, 3. Let It Be. Esta discrepancia tiene su importancia, ya que la imagen emite un mensaje y la decodificación del mismo tiene mucho que ver con las circunstancias de su emisión. Por tanto, la interpretación que hagamos puede ser algo distinta según el orden que tomemos.
De cualquier forma, hay elementos comunes: la banda ya no aparece como conjunto, pues aunque estén juntos, son evidentes las diferencias personales de estilo, lo cual implica que los músicos están llevando líneas independientes y ya no pueden ofrecer una imagen de conjunto. Cada uno cultiva su propia imagen a despecho de lo que pudiera sugerir en lo grupal. Ya quedan pocos elementos comunes en la imagen y sí hay muchos que revelan sus personalidades afianzadas y dispuestas a proyectos personales.

El orden real: 30 de enero de 1969 en la azotea de Apple



El orden real: 8 de agosto de 1969, a las puertas de EMI en Abbey Road



El orden real: 22 de agosto de 1969 en Tittenhurst Park.

Curiosamente, el único que tiene barba en enero, es el único que no la tiene en agosto, su pelo es más corto y en las tres ocasiones lleva traje.


El orden oficial: 26 de setiembre de 1969, edición de Abbey Road


El orden oficial: 26 de febrero de 1970, edición de Hey Jude [The Beatles Again]

El orden oficial: 8 de mayo de 1970, edición de Let It Be

En Abbey Road caminaron juntos por última vez, atravesaron una última frontera, fue el álbum en el que se reconciliaron para hacer algo grande juntos por una sola vez más. Y aunque parece que fuera antecedente, es posterior, es la real despedida.

Esta etapa muestra lo que desde 1970 sería irreversible: la preparación de cuatro imágenes que se independizan y siguen su curso individual. Es la disolución de la imagen colectiva, tan atendida y cuidada a lo largo de los años anteriores y que cristaliza en imágenes individuales bien definidas, reconocibles y consolidadas.



Lennon en Nueva York
McCartney en la era Wings

Harrison en la época Dark Horse
Ringo a la pantalla
Lo demás, es la historia personal de cada uno, dos de ellas desgraciadamente truncas, las otras dos afortunadamente vigentes.

Bien, amigos de ABBEY ROAD, quisimos hasta aquí centrarnos en otro aspecto de la historia y trayectoria beatle, periférico a lo esencial de su música, pero de peso en cuanto a la significación del fenómeno que configuraron estos cuatro músicos que hace tiempo y en pocos años, lo cambiaron todo.

Nos reencontramos pronto.










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