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lunes, 26 de septiembre de 2011

STEVEN WILSON: UNO, MUCHOS, OTROS.





Acabo de oir por segunda vez Grace For Drowning, la nueva creación de Steven Wilson. Apenas podré dar unas primeras impresiones, porque exige varias audiciones más, cada vez más en profundidad.

Pero así, en caliente, y de primera mano, sin intelectualizarlo demasiado, encuentro un denso, variado y rico universo sonoro en esta nueva entrega de Wilson. Vaya novedad, se podrá decir, pero me parece que, como en ninguna otra oportunidad, Wilson abre el abanico que abarca todas sus líneas de producción y se proyecta hacia otros espacios musicales más abiertamente. Y en este punto, en especial, se hace evidente un homenaje de alta calidad a otro monstruo musical como es Robert Fripp y su mundo musical, King Crimson. Puede ser producto de la estrecha colaboración entre ambos en el proyecto de remasterización de la discografía crimsoniana - por ahora de la primera época - y de una especie de efecto de sobredosis de King Crimson en Wilson, o simplemente de una potencia inspiradora luego de haber trabajado en la depuración sonora de obras como In The Court Of The Crimson King, In The Wake Of Poseidon, Islands, Red y Starless And Bible Black [anunciada su aparición para octubre de este año]. Wilson y Fripp vienen trabajado en esta 40th Anniversary Serie desde el 2009, 40 años después de aquel In The Court Of The Crimson King de 1969, disco que mayoritariamente es reconocido como la primera edición de Rock Progresivo. No es raro que la música de Wilson se vea filtrada por esa raíz profunda del Prog. De hecho, en muchos tramos de la trayectoria de Porcupine Tree se puede advertir el parentesco y hasta la banda de Wilson le ha prestado su baterista - Gavin Harrison - a las últimas andanzas de Fripp.
 
El disco reúne varias cualidades: es fiel a la matriz musical de Wilson, reúne hilos de sus diversos side projects [Blackfield, No Man, I.E.M.], despliega un dominio asombroso de todos los instrumentos, genera atmósferas musicales contundentes, varía desde el sonido más ácido y pesado hasta la acústica más sutil y etérea, juega con la armonía y la disonancia, salta de la melodía al ritmo, a la trama y a la construcción sonora. Cuando explora territorios ajenos, como el caso de la tierra crimsoniana, da las atmósferas incluyendo instrumentaciones propias de Crimson, teclados juguetones, vientos que sobrevuelan la densidad de la base sonora, experimentaciones vocales, creación de atmósferas misteriosas, sugerentes, sorpresivas.
 
Grace For Drowning se compone de dos discos con un total de 12 temas. En ellos se van desplegando facetas de Wilson que, no obstante mostrar sus particularidades, componen la Unidad Wilson, esto es, una polifacética personalidad musical. El inicio es dominado por un tono intimista y el uso de polifonías vocales, que se hacen ostensibles en el tema homónimo que abre el disco y en Deform To Form A Star. Intercalado entre ambos, en el tema Sectarian, aparece una guitarra crimsoniana - frippiana que luego va evolucionando hacia una guitarra tipo Porcupine Tree, en un clima denso y algo áspero. Se puede apreciar también la construcción del ritmo, partiendo de lo vocal y yendo hacia lo instrumental [No Part Of Me]. El intimismo vuelve en Postcard, pero esta vez para evolucionar hacia una instrumentación más emocional y sinfónica. Y también regresa la polifonía vocal, pero de tipo más ambiental en Raider Prelude. Ya sobre el final del primer disco, en Remind Of The Black Dog, aparecen fuertes reminiscencias crimsonianas que llevan a Red o a su etapa siguiente de Discipline.

La apertura del segundo disco se da por medio de una sonoridad instrumental profunda, de gran espacialidad y resonancias, creadora de ambientes [Belle De Jour]. En el segundo tema, Index, aparece la veta Porcupine Tree más marcada. Luego tenemos un tema que oscila entre lo acústico, lo sinfónico, lo coral, lo potente, lo atmosférico ..., creando un proceso de aumento progresivo hasta llegar a un clímax y resolverse luego en un anti clímax [Track One]. Se despliega entonces la suite del disco, un largo proceso de 23 minutos que consiste en una exploración sonora, una especial investigación en la sonoridad de King Crimson, que lleva por título Raider II, pero que bien podría haberse llamado Crimsoniana.
El disco se cierra con un tema de predominio melodico, elegíaco, una melodía auténticamente wilsoniana [el de Porcupine Tree, el de Blackfield, el de No Man] que se desenlaza en una propuesta ambientalista y espacial [Like Dust I Have Cleared From My Eye].
 
Wilson ha dejado constancia en la página del disco su admiración por el Progresivo de la primera hora - late sixties, early seventies - y de ello queda testimonio en el lujo de sus acompañantes, colaboradores en partes de este disco. Steve Hackett, Robert Fripp, Tony Levin, Trey Gunn, Theo Travis, Jordan Rudess, Nic France y Nick Beggs.


No se lo puede dejar pasar.  

Un disco lleno de sutileza y de fuerza, de suavidad y de aspereza, de cadencia cansina y de energía vital. Cada tema parece girar el ángulo de percepción de Wilson y mostrar sus perfiles, aquellos que son necesarios para verlo en su unidad, pero que a la vez se manifiestan en su pluralidad y que permiten traslucir los otros que Wilson transparenta.

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Ha recibido las calificaciones de 7,667/10 en Plixid y de 4,54/5 en Progarchives, esto es, Essential: a masterpiece of progressive rock music. Comparto estas calificaciones.


Será uno de los discos del año, sin duda. 

Hasta la próxima 

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